El salario mínimo interprofesional debe ser una herramienta contra la desigualdad

El salario mínimo interprofesional debe ser una herramienta contra la desigualdad

En febrero de 2021 se formó la Comisión Asesora del Ministerio de Trabajo y Economía Social. Su cometido era determinar el valor del salario mínimo interprofesional (SMI), para hacerlo equivalente al 60 por ciento del salario medio y marcar la senda para conseguir instaurarlo a lo largo de la actual legislatura.

Esta comisión estuvo formada por personas expertas en el campo de la economía: académicas (entre ellas la autora de este artículo), representantes de los agentes sociales y representantes de varios ministerios.

El salario medio neto, base para definir el SMI

Si analizamos el mercado de trabajo español enseguida percibimos que hay un gran volumen de empleo precario con bajos salarios. Esto explica que haya muchos salarios concentrados en la parte más baja de la distribución salarial, situados lejos del salario medio. El aumento de la cuantía del SMI busca reducir esta desigualdad salarial y aproximar el valor más bajo a la cuantía media.

Para determinar cuál es el 60% del salario medio en España es necesario partir del contenido de la Carta Social Europea, por ser la base sobre la que se asienta el objetivo de que el SMI sea el 60 por ciento del salario medio.

De acuerdo con las recomendaciones de la Unión Europea, hay que considerar la situación y la estructura del salario mínimo en los países de nuestro entorno. Además, es imprescindible examinar con detalle las fuentes estadísticas oficiales que informan sobre el salario medio en España, así como los diferentes conceptos y metodologías.

Para que el SMI pueda llegar a ser el 60% del salario medio neto también se deben ponderar las circunstancias extraordinarias provocadas por la crisis de la covid-19 y su impacto social y económico.

Tomando en cuenta estos factores la Comisión ha determinado que:

  • El salario medio de referencia sea el salario medio neto con el que se remunera a un trabajador a tiempo completo. Esto significa que al salario medio se le han de deducir los pagos por impuestos y cotizaciones sociales.
  • La Encuesta de Estructura Salarial del Instituto Nacional de Estadística es la fuente de datos que mejor permite una buena aproximación para los fines acometidos.
  • Se debe definir una horquilla con unos márgenes dentro de los cuales debe producirse el incremento del SMI. Partiendo del SMI vigente en 2021 de 950 euros, el incremento del SMI necesario para alcanzar el objetivo del 60% del salario medio neto se podrá encontrar dentro de:
  1. El rango más alto: un SMI de 1049 euros en 14 pagas, lo que supone una variación del 10,4%. Es decir, aplicar un aumento de 99 euros al SMI actual.
  2. El rango más bajo: un SMI de 1011 euros en 14 pagas, equivalente a un incremento del 6,4 por ciento. Es decir, aumentar el SMI actual en 61 euros.

SMI: un cambio a tres años vista

A la espera de saber cuál ha sido el salario medio de 2020, se plantean incrementos paulatinos del SMI hasta 2023, dejando las mayores subidas para los dos últimos años. De esta manera, se dibujan tres posibles escenarios:

  1. Con una subida del 1,8% en 2020 en el salario medio el SMI, debería incrementarse en 99 euros. El aumento podría ser de 19 euros en 2021, 40 euros en 2022 y 40 euros en 2023.
  2. Con un aumento del salario medio del 0,9% en 2020, el SMI debería aumentar en 77 euros. Los incrementos serían entonces de 15 euros en 2021, 31 euros en 2022 y 31 euros en 2023.
  3. En caso de que no haya habido aumento del salario medio en 2020, el SMI deberá aumentar 61 euros. Las subidas serían de 12 euros en 2021, 24 euros en 2022 y 25 euros en 2023.

Serán el Gobierno y los agentes sociales quienes tomen la decisión final sobre cuánto, cuándo y de qué manera se irá aproximando el valor del SMI al valor que le permita converger con el 60% del salario medio neto.

Podrán utilizar las propuestas realizadas y adecuarlas según se esté comportando la economía, no solo en relación con el nivel de producción o la productividad, sino también con los precios y la propia evolución de los salarios, para lo que habrán de utilizar los datos más actualizados del Instituto Nacional de Estadística.

Prudencia ante la crisis sanitaria

No cabe duda de que los momentos que vivimos están llenos de riesgos e incertidumbre por la crisis económica y social generada por la pandemia. Esto obliga a ser prudentes.

Cuando se analizan las consecuencias del aumento del SMI sobre la economía hay que contemplar sus consecuencias en todas aquellas parcelas que puedan verse afectadas.

Algunos estudios recientes, como el del Banco de España, ponen el énfasis sobre la probabilidad de que el aumento del SMI pueda generar cierta destrucción de empleo, o impedir su creación.

Sin embargo, el papel corrector del SMI sobre los niveles distributivos de rentas, la desigualdad, la pobreza y la exclusión social debe ser debidamente valorado. Un aumento del SMI, por pequeño que sea, mejorará el nivel de gasto de los hogares y traerá consigo una dosis de certeza y confianza que ayudará a mejorar la situación económica, según se avanza en el control de la pandemia.

Si tenemos en cuenta que los aumentos que se proponen son relativamente pequeños, no cabe esperar que el impacto sobre el empleo sea significativo, mientras que, sin embargo, el proceso tendrá, con toda seguridad, un impacto positivo para el futuro bienestar de las personas.

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Este artículo ha sido publicado originalmente en The Conversation.

The Conversation