La Pastoral del Trabajo se pone deberes

La Pastoral del Trabajo se pone deberes
Foto | Rowen Smith (unsplash)
La celebración del 25 aniversario de la aprobación del documento La Pastoral Obrera de Toda la Iglesia (POTI) por la Asamblea Plenaria de los obispos ha supuesto la renovación del compromiso evangelizador de la Iglesia con el mundo obrero y del trabajo.

Parte de la celebración de estas jornadas consistió en dialogar sobre la respuesta que como Iglesia debemos dar al mundo obrero. Durante este último curso, en el Consejo Asesor de Pastoral del Trabajo, hemos terminado de priorizar los retos y tareas que surgieron de dichas jornadas y con ellos hemos elaborado un plan de trabajo que desarrollaremos en los próximos años.

La pandemia de la COVID nos ha dejado muchas lecciones, una de ellas es lo volátil que pueden ser nuestros planes. Este plan de trabajo es incompleto, adaptable a las situaciones y retos que seguirán surgiendo y que no hemos sido capaces de prever.

El plan de trabajo lo hemos estructurado dando respuesta a las cuatro propuestas en la que se estructuraba la POTI.

Presencia de la Pastoral del Trabajo en la vida y misión de la Iglesia

Son muchos los retos que el mundo obrero y del trabajo plantea a la Iglesia y en ocasiones parece que las tareas nos desbordan (Mt 9, 37). En este sentido, vemos importante que las delegaciones de Pastoral Obrera y del Trabajo se sientan acompañadas por este Departamento. Cada diócesis vive unas circunstancias e iremos concretando en que puede consistir este acompañamiento. También queremos promover la coordinación de zona, ya que hemos visto que las diócesis que se coordinan viven con mayor riqueza el trabajo pastoral y que las que pueden realizar una labor pastoral más intensa son un buen apoyo para aquellas otras que por distintas circunstancias no son tan activas.

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