El cataclismo del descarte exige “ahora más que nunca trabajo decente”

El cataclismo del descarte exige “ahora más que nunca trabajo decente”
La iniciativa Iglesia por el Trabajo Decente (ITD), en su séptima convocatoria de la Jornada Mundial por el Trabajo Decente, denuncia “las condiciones infrahumanas de muchos trabajadores temporeros”, reclama “reducir la contratación temporal y parcial” y defiende “la subida del salario mínimo interprofesional y la modificación del Reglamento de Extranjería”.

El manifiesto, presentado hoy, para la convocatoria de esta jornada que se celebra el 7 de octubre —y alrededor de esa fecha— pone el foco en este cambio de época para subrayar que es “ahora más que nunca”, el momento de hacer efectivo el trabajo decente, “como derecho y medio para desarrollarnos, crecer y realizarnos como personas”, una reclamación especialmente necesaria en el escenario marcado por la pandemia, que ha añadido precariedad en el mundo del trabajo. Por ello, “la nueva ‘normalidad’ no puede ser la precariedad que venimos sufriendo desde antes de la pandemia”, que obedece a “un modelo económico basado en el beneficio, que no duda en explotar y descartar a la persona”.

El virus del descarte

Un descarte de más de 3,5 millones de personas que quieren trabajar y no pueden y que tiene su impacto en las familias trabajadoras con 1,2 millones de hogares con todos sus miembros en paro. Un drama –el del paro– que se ha convertido en crónico para cerca de 1 millón de trabajadores y trabajadoras que llevan más de dos años sin trabajo. Estamos ante un cataclismo humano y social, en el que además sobreviven casi 2,5 millones de trabajadores pobres –el 13% del total– debido a que las condiciones de trabajo que les ofrece el sistema no les permite abandonar situaciones de pobreza relativa.

Con un constante aumento de la precariedad –el 25,06% de las personas trabajadoras tiene contrato temporal– en el mundo del trabajo con un “modelo de relaciones laborales actual, que no asegura acceder a un trabajo decente que permita atender necesidades básicas como llegar a fin de mes, conciliar la vida laboral y familiar, el acceso a la vivienda, la seguridad y salud laboral, o la participación social”, denuncian desde ITD.

Mayor impacto en jóvenes y en mujeres

Esta situación afecta especialmente a jóvenes y mujeres, “víctimas de una de las mayores tasas de desempleo, trabajos peor remunerados y elevada rotación”. Los datos indican que los menores de 25 años presenta el 38,4% de tasa de paro y el 20% de los trabajadores españoles menores de 30 años se encuentran al borde de la pobreza; esto representa el nivel más alto de la eurozona.

“Al ser jóvenes, se llega a la conclusión de que nos podemos conformar con cualquier cosa o condición con el fin de poder ganar experiencia. Con esto me refiero a trabajar horas extra o realizar cierres con mucha más frecuencia de la acordada”, expresa Rita, de 20 años. “Lo que más frustra y te hace sentir inseguridad –asegura a su vez Carmen, otra joven trabajadora de 23 años— es que te pidan experiencia, pero no te den la posibilidad de conseguirla, rechazándote desde el principio por ser joven”.

Una precariedad que afecta en los trabajadores y las trabajadoras más vulnerables y que se ha agudizado con la pandemia de COVID-19, como se ha podido observar en “el personal de limpieza y sanitario sin equipos de protección individual”; o los problemas detectados en “las condiciones laborales y falta de medidas de prevención en riesgos para la salud de las trabajadoras de hogar”;  o quienes teletrabajan “sin disponer de medios tecnológicos y dispositivos por parte de la empresa”; o aquellas “que, a pesar de estar en ERTE, se han visto obligados a teletrabajar desde casa”, subrayan desde la iniciativa.

5 reivindicaciones para una desarrollo más humano

La iniciativa propone para esta jornada:

  • Que el Estado ponga los medios necesarios para asegurar el cumplimiento de la normativa sobre las condiciones de trabajo y prevención de riesgos laborales, con especial hincapié en las condiciones infrahumanas en las que siguen viviendo muchas personas trabajadoras temporeras en asentamientos de zonas hortofrutícolas.
  • Asegurar un empleo de calidad en los sectores privado y público; disminuyendo la contratación temporal y parcial e impulsando la contratación indefinida y la jornada completa.
  • Medidas de orientación y formación, no solo para personas desempleadas, sino accesibles a todas las personas trabajadoras, especialmente para aquellas que sufren subempleo y precariedad en el empleo.
  • La subida del salario mínimo interprofesional, para que se ajuste a las necesidades vitales de la sociedad actual, y que familias sin ingresos tengan una defensa real y la posibilidad de salir adelante.
  • Modificar el Reglamento de Extranjería para evitar la caída en situación de irregularidad sobrevenida de las personas migrantes.

Convocatorias presenciales y en redes sociales

La iniciativa Iglesia por el Trabajo Decente (ITD)  —promovida por Cáritas, Conferencia Española de Religiosos (CONFER), Hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC), Justicia y Paz, Juventud Estudiante Católica (JEC) y Juventud Obrera Cristiana (JOC)— junto con las distintas iniciativas y entidades que impulsa esta dinámica en las diócesis, llaman a la participación en los actos convocados en plazas y parroquias de todo el país, y en las diversas acciones en redes sociales con la etiqueta #ahoramásquenuncatrabajodecente.

 

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