Los obispos de EEUU reclaman un nuevo contrato social

Los obispos de EEUU reclaman un nuevo contrato social
En la celebración del Día del Trabajo en EEUU, que se conmemora el primer lunes de septiembre, la Iglesia de Estados Unidos ha hecho pública una declaración para reclamar “un nuevo contrato social” y una economía que respete el bien común.

En la declaración titulada Un sueño para una mejor economía, se reconocen los signos de recuperación y las muchas incertidumbre de este tiempo pandémico, que ha trasformado la sociedad. En este sentido, señalan el magisterio social de Francisco, concretamente Fratelli tutti, y la intervención del Papa en el evento Economía de Francesco, reflexiones imprescindibles para abordar los signos de los tiempos que permitan “salir mejor” de esta crisis.

Firmada por el arzobispo de Oklahoma City y presidente del Comité de Justicia Nacional y Desarrollo Humano Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos (USCCB), Paul S. Coakley, recuerda al pueblo trabajador para agradecerle a los trabajadores esenciales que, pese a sus condiciones laborales “difíciles y a menudo subestimadas”, ha permitido que el país funciones; también a quienes perdieron el empleo, mayoritariamente las mujeres, o continúan sin ingresos; y a quienes sufren explotación por trata de personas, con un aumento considerable de casos, particularmente en “las comunidades de color”. Una realidad laboral en un contexto de duelo “por las más de 600.000 personas que han muerto debido a la COVID” que ha dejado miles de huérfanos, familias vulnerables económicamente y millones de personas con dificultades para comer.

Un nuevo modelo económico basado en la fraternidad y la igualdad

El arzobispo Coakley comparte la visión del papa Francisco que aspira a una “fraternidad global que no deja a nadie al margen de la sociedad”, denunciando la realidad de desigualdad, de racismo y de pobreza que genera la cultura del descarte, para invitarnos a comprometernos “como una sola familia humana, como compañeros de viaje compartiendo la misma carne, como hijos de la misma tierra que es nuestra casa común”. Una fraternidad que solo se puede lograr cuando los sistemas económicos dejan de producir víctimas. Se necesitan políticas que resuelvan los problemas sociales centradas en el bien común y “un nuevo modelo económico basado en la fraternidad y la igualdad”. En este sentido, el arzobispo recuerda el videomensaje de Francisco en el evento Economía de Francisco, “una vez que haya pasado la actual crisis de salud, la peor reacción sería caer aún más profundamente en el consumismo febril y las formas de autoprotección egoísta” que se alejen del anhelo a que toda la humanidad tenga acceso a tierra, techo y trabajo.

Trabajo decente

“Es nuestra tarea no solo reflexionar sobre los males actuales de nuestra economía, sino también construir un consenso en torno a la dignidad humana y el bien común, los cimientos de la doctrina social católica, y responder al llamado del Papa de proponer respuestas económicas nuevas y creativas a las necesidades humanas, tanto a nivel local como global ”, escribe el arzobispo Coakley, subrayando la importancia de crear puestos de trabajo para los pobres y marginados, aumentar la protección social y los derechos de los trabajadores, apoyar a las familias trabajadoras “y abordar la crisis ecológica que afecta a todos los trabajadores”.

Finalmente, la declaración anima a superar la cultura de la indiferencia emplazándonos al compromiso de construir una mejor política, mediante el diálogo entre todos, “que esté arraigada en la dignidad de la persona humana y promueva el bien común”, concluyó Coakley.