La fraternidad como revolución personal, social y económica

La fraternidad como revolución personal, social y económica

La fraternidad significa reconocer la dignidad de cada persona, significa reconocer que su vida es sagrada y que merece crear condiciones de vida basadas en la libertad y en la justicia. La fraternidad significa hacer el bien, tener un corazón que sepa abrazar y acariciar a la otra persona, que sepa aliviar su sufrimiento establecimiento cauces para encontrar un futuro mejor, persistiendo hasta lograrlo. La fraternidad significa renunciar a hacer daño a los demás, a convertirlos en mera mercancías, de usar y tirar. La fraternidad conlleva luchar contra la explotación que nos humilla y contra la opresión que nos somete y nos deja sin libertad, que nos impide ser libres.

El lema «libertad, justicia y fraternidad» surgió en la Revolución francesa, pero, con el paso del tiempo hizo que la fraternidad prácticamente desapareciera y los términos de libertad y justicia se pudieran utilizar, pervirtiéndolos, al antojo por los poderes económicos y políticos en su afán de conquistas, posesiones y riquezas. Sin ir más lejos, se dice que Francia quiso exportar la Revolución francesa y la pregunta que nos hacemos es: ¿A cañonazos y bayonetazos? Si vemos nuestra historia de la humanidad, en el nombre de la libertad y la justicia se han cometido atrocidades y crueldades. Se han encarcelado, se ha torturado y se han asesinado a miles de personas. ¿Cuántas guerras se han hecho, recientemente, en el nombre de la libertad, la democracia y la justicia? Queremos la libertad y la liberación para un pueblo y causamos miles de muertes y nuevas dictaduras. Queremos condiciones de justicia y causamos miles de muertes y mantenemos las mismas condiciones injustas.

Si la fraternidad fuera un eje fundamental no se tirarían bombas o saquearían los países por las grandes potencias y sus multinacionales. Si la fraternidad fuera un eje fundamental no veríamos inmigrantes, y menos asociados a la delincuencia, sino personas con toda su dignidad, con sus historias personales y familiares y que merecen un trato, simplemente, humano. Si la fraternidad fuera un eje fundamental se defendería los derechos humanos, se articularía una sociedad desde los cuidados, lo que se llama la cuidadanía. La fraternidad significa empatizar, ponerse en lugar de otro y ser solidario. La fraternidad significa luchar por el bien común desde los pilares de la libertad y la justicia. La fraternidad exige la libertad y la justicia. Hemos visto grandes líderes enarbolar las banderas de la justicia y la libertad, pero, por no saber amar a su pueblo, por no hacer una política fraternal, han causado mucho dolor y mucho sufrimiento a sus pueblos.

Vemos, incluso, cómo se quiere contraponer la justicia a la libertad, cuando van de la mano y adquieren un sentido profundo cuando convergen en la fraternidad, porque la fraternidad es amar, es perdonar, es reconciliarse, es establecer un mundo desde la hermandad y desde la amistad social, como dice el papa Francisco. La fraternidad es un sentimiento que da vida y llena de humanidad a la libertad y a la justicia. Alguien que ame ¿va a iniciar una guerra? Alguien que ame ¿va querer un trabajo que no sea digno y unas pensiones que no sean dignas? Alguien que ame ¿va a desahuciar una familia con hijos e hijas por no poder pagar su hipoteca por estar en paro o tener un trabajo ¿Alguien que ame ¿va a ser racista o xenófobo o va a rechazar a los empobrecidos y empobrecidas? Alguien que ame ¿va a querer que existan desigualdades entre mujeres y hombres? Alguien que ame ¿va querer la destrucción del planeta? Alguien que ame ¿va a querer la pena de muerte? Alguien que ame ¿va a considerar al diferente y al que piensa distinto una amenaza o un enemigo que hay que derrotar o aniquilar? Podrías enumerar más situaciones.

La fraternidad y a un lado la justicia y al otro la libertad para ser esperanza y para considerar al mundo como una gran familia y colocar en el centro de la historia al ser humano, sin dejar a nadie atrás, excluida, sometida o reprimida. La fraternidad y a un lado la justicia y al otro la libertad para que cualquier persona sienta que existen estructuras sociales y económicas que desprenden cariño, amor, solidaridad y que nos  abre un horizonte lleno de humanidad. Y, para eso hay que querer y aprender a amar, dando vida a las palabras «fraternidad, justicia y libertad».