Remover nuestras conciencias por el trabajo decente

Remover nuestras conciencias por el trabajo decente
El pasado 7 de octubre tuvo lugar la Jornada Mundial por el Trabajo Decente. Este es ya el séptimo año que, como iglesia salimos a la calle a reivindicar una condiciones dignas de trabajo para todas las personas.

Y luchar por la dignidad del trabajo va más allá de tener un empleo, es tener unas condiciones dignas que permitan cubrir las necesidades básicas, que faciliten la conciliación familiar, que las personas puedan tener acceso a una vivienda digna, que se den condiciones de seguridad en el trabajo, tanto físicas como mentales… La precariedad se ha instalado de tal manera en la sociedad que, especialmente entre los más vulnerables (migrantes, juventud, mujeres…), está totalmente normalizada y asumida.

Es aquí donde cobra mayor sentido si cabe la iniciativa Iglesia por el Trabajo Decente (ITD). Supone una oportunidad para salir a la calle a denunciar toda esta situación, para interpelar a la sociedad entrando en acción con otras personas y, lo más importante de todo, poner a la persona en el centro. ITD es la ocasión perfecta que tenemos los cristianos de ser Iglesia en el mundo obrero, para reivindicar, luchar, cuidar que el trabajo sea cada vez más humano. Es además, un momento de unión con otros movimientos y compañeras, en el que salimos juntas y nos sentimos acompañadas en la lucha por un trabajo digno para todas las personas.

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