El faro de la Doctrina Social de la Iglesia

El faro de la Doctrina Social de la Iglesia
En Bilbao, en los últimos años, ha crecido el número de rascacielos con más de 100 metros de altura. Una construcción que exige contar con balizas de aviso a la navegación aérea, marcando la trayectoria de aterrizaje y despegue. Balizas de color rojo que cada vez más, parpadean en medio del cielo nocturno y son un punto de referencia evidente para cualquier piloto que sobre vuele el Bilbao Metropolitano.

En mayo de 1891 el papa León XIII publicaba la encíclica Rerum novarum, denunciando la situación injusta que vivía el mundo obrero en los años de la Revolución Industrial, planteando el derecho a la libre asociación y formación de sindicatos, el establecimiento de una jornada de labores digna y critica la injusta contratación que era aprovechada por los dueños de los centros de trabajo. Un pronunciamiento profético e innovador1.

Se daba inicio al magisterio pontifico en materia social, lo que denominamos Doctrina Social de la Iglesia (DSI), que cuenta con una larga tradición, a la que recientemente el papa Francisco ha contribuido con la encíclica Fratelli tutti, sobre la fraternidad universal. Han pasado 130 años. Desde entonces, el eje central ha sido la defensa de los derechos y la dignidad de la persona. Como esas balizas que no dejan de parpadear, siendo un permanente «aviso a navegantes». Ese «faro» que, en medio de «las sombras de un mundo cerrado», ilumina aportando principios de reflexión, criterios de juicio y directrices de cara a tener una postura responsable, activa y comprometida ante la realidad. Que nos invitan a la esperanza, una esperanza audaz, que sabe mirar más allá, abriéndonos a los grandes ideales que tienen que ver con la plenitud humana, la justicia, el amor (FT 55).

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