Las autoridades y las empresas deben actuar ya ante los riesgos laborales por las temperaturas extremas

Las autoridades y las empresas deben actuar ya ante los riesgos laborales por las temperaturas extremas
Los episodios de calor extremos, cada vez más frecuentes, afectan a la salud de la población en general y de un modo particular a aquellas personas trabajadoras empleadas bajo la radiación solar y cerca de fuentes de calor.

“Es evidente que tenemos un gran problema, de hecho, desde noviembre de 2019 Europa está en estado de emergencia climática y España, desde el 21 de enero de 2020, lo que significa que hay que abordar una situación que ya tenemos encima”, ha recordado el secretario confederal de Salud Laboral y Sostenibilidad Medioambiental de CCOO, Mariano Sanz.

España, segundo país con más olas de calor

El responsable de salud y medio ambiente del sindicato ha recurrido a los informes de Naciones Unidas que apunta a que al ritmo actual de calentamiento del clima, a final de siglo, estaremos en un aumento de temperatura de 3 grados, lo cual es “una catástrofe”, pero también ha advertido que “España es el segundo país del mundo con más olas de calor”, lo que implica una mayor peligrosidad de los incendios, más sequías y escasez del agua.

Por eso, ha advertido que “las temperaturas extremas son un riesgo para la salud pública de primer orden y un riesgo crítico para los trabajadores y trabajadoras”. Aunque hay algunas actividades susceptibles de mayor atención, lo cierto es que “todos y todas necesitamos medidas de adaptación”.

“El cambio climático ya está aquí, va a representar un reto excepcional para la humanidad, para poderlo reconducirlo, con niveles de calentamiento del planeta que conllevan una serie de consecuencias muy graves desde el punto de vista ambiental, social y económico”, ha comentado Mariano Sanz, durante la presentación del informe Los episodios de las altas temperaturas como riesgo laboral.

El frío extremo aumenta un 4% la media de accidentes laborales y el calor extremo lo eleva a un 10%. Aunque su incidencia es evidente en sectores como la construcción, la agroalimentación, el turismo, los servicios de limpieza, los agentes de movilidad, la jardinería y la mensajería, sino también en empleos con salarios más bajos, retribuciones en función de los resultados y otros factores de vulnerabilidad como carecer de papeles y de representación sindical.

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Nuevas ocupaciones expuestas al estrés térmico

A las ocupaciones tradicionales con mayor exposición al estrés térmico hay que añadir otras nuevas derivadas de la expansión de la economía “24 horas/7 días” y la gestión contemporánea del tiempo de trabajo; la extensión del periodo estival, que afecta especialmente al sector educativo, la atención urgente a sistemas tecnológicos, el montaje de instalaciones temporales para eventos de ocio o deportivos, etc.

Sanz ha señalado que “las políticas de protección pública tienen que ser más intensas”, dado que “la morbilidad asociada a las olas de calor se manifiesta en sectores vulnerables en personas mayores, bebés y niños” y ha indicado que “la propia Administración Publica debería ser un agente, como empleador y contratista, que fuera de los primeros en tomar medidas de gestión preventiva de los riesgos climáticos”.

Anticipación, prevención y seguimiento

Los nuevos riesgos demandan de las empresas “anticipación y, como parte de la planificación preventiva, una respuesta eficaz que garantice la protección de la salud”, por lo que Sanz ha apostado por la creación de grupos de trabajo preventivo, con participación de la representación de los trabajadores, de la empresa y de los servicios de prevención.

En cuanto a las medidas que se deben aplicar ha citado la reducción de las temperaturas, de la humedad relativa, el aumento de la velocidad del aire, el aislamiento de las fuentes de calor, así como el alejamiento de las mismas y la creación de zonas de sombra. También ha propuesto establecer paradas y adaptar la jornada en función de la previsión meteorológica, como ya se hace en el sector de los aerogeneradores o la prevención de incendios forestales, además de medir los esfuerzos, facilitar la hidratación o formación en primeros auxilios.

De hecho, ha comentado, este tipo de actuaciones deberán desarrollarse ya que el propio Plan Nacional de Adaptación al Cambio Climático menciona la elaboración de los planes preventivos de empresa y debe ser una prioridad en la Estrategia Española de Seguridad y Salud que debe acordarse próximamente.

 

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