La razonabilidad de la fe

La razonabilidad de la fe

Ateos y creyentes. Qué decimos cuando decimos «Dios»
176 págs.
PPC. Madrid 2019

Mientras he ido leyendo –no sin esfuerzo– el reciente libro de Jesús Martínez Gordo, me he ido acordando de un amigo, profesor de universidad, ya jubilado, pero experto y apasionado buceador en estas aguas del dialogo ciencia-fe, de la búsqueda de la racionalidad de la fe, de las preguntas que buscan respuestas… Él disfrutará, a buen seguro, con la lectura del itinerario que recorre Martínez Gordo.

Intentar unir la consistencia racional de la idea de Dios con el imaginario cristiano de un Dios amor y justicia que se transparenta en la vida crucificada, a la vez que se percibe como bien y belleza en tantos ámbitos existenciales, es un empeño de largo recorrido en la historia humana. Un empeño que sigue siendo necesario hoy, tanto como en cualquier otro momento de la historia humana, porque los creyentes no podemos renunciar a la razonabilidad de nuestra fe.

En el fondo, creemos porque resulta mucho más razonable para nosotros creer que no hacerlo. Porque resulta mucho más evidente la presencia amorosa de Dios en nuestra vida, que su ausencia. Porque incluso en el silencio de Dios, y en el silencio sobre Dios en que nos vemos sumidos tantas veces, cuando confrontamos la pretensión de la fe con la dura realidad, y con la deshumanización de nuestro mundo, seguimos encontrando «huellas, signos, murmullos o transparencias» de Dios en nuestro mundo.

En cualquier caso la pregunta sobre Dios es inevitable en la vida. Y, aunque no sea con la altura intelectual que delimita el diálogo a lo largo de la historia entre ateísmo y fe, entre creencia e increencia, que recorre el libro, para posicionarse en el hoy del diálogo con los nuevos ateísmos, hemos de reconocer que casi todas las personas nos seguimos haciendo esa pregunta muchas veces a ras de suelo y de vida: ¿Quién es Dios? ¿Existe? ¿Cómo puedo relacionarme con él y reconocerlo? ¿Cómo actúa en mi vida? ¿Cómo junto su existencia con la presencia constante y creciente del mal y la injusticia en nuestro mundo?…

Quienes queráis profundizar bastante más en ese recorrido, tenéis esta propuesta que presenta Martínez Gordo. Aviso que no es un texto para iniciarse en este camino de preguntas. No es un texto fácil. Requiere un recorrido previo bastante amplio, y haber gastado suelas de zapatos en la búsqueda de esa racionalidad de la fe.

Su lectura quizá nos debiera llevar a otro empeño teológico, cada vez más necesario: ¿cómo ayudar en ese mismo camino a quienes se formulan las mismas preguntas y buscan parecidas respuestas desde claves más sencillas y cotidianas, con otras palabras, pero que en el fondo, plantean las mismas cuestiones existenciales y de fe que aborda Martínez Gordo en esta publicación?