Iglesia de Sevilla denuncia «trata y explotación laboral» de trabajadores migrantes

Iglesia de Sevilla denuncia «trata y explotación laboral» de trabajadores migrantes
La Hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC), la Juventud Obrera Cristiana (JOC) y la Delegación de Migraciones de la archidiócesis de Sevilla denuncian, en un comunicado conjunto, «la situación de esclavitud y de permanente estado de amenaza de trabajadores y de trabajadoras migrantes» en explotaciones agrícolas.

El modus operandi de la organización, que ha sido desmantelada por la Guardia Civil, era captar a personas en sus países de origen y trasladarlas a España, con la promesa de un trabajo en empresas agrícolas. Una vez en nuestro país, a los trabajadores y a las trabajadoras se les obligaba a entregar su documentación y pasaban a ser alojadas “en condiciones infrahumanas, sometidas a un estricto control y a constantes amenazas”. Eran “forzadas a trabajar largas jornadas por las que no cobraban o cobraban míseros sueldos que apenas servían para cubrir la propia manutención”. Trabajadoras y trabajadores que han realizado su labor, en la temporada de verano, con jornadas interminables “sin acceso ni siquiera al agua, por lo que algunos acababan sufriendo desvanecimientos, insolaciones o situaciones de deshidratación” o que eran desplazadas en vehículos de forma hacinada, “sin medidas de seguridad e incluso en el maletero”. Esta mafia obtenía hasta 30.000 euros mensuales de quienes quieren ganarse el pan con dignidad.

La vida humana pasa a ser secundaria

Los movimientos de trabajadores cristianos y la delegación diocesana alertan que esta situación inhumana vivida en Sevilla, ha tenido su reflejo, recientemente, en Córdoba y en otras latitudes del país, dándose “especialmente en el ámbito de las explotaciones agrarias”. Por ello, quieren llamar especialmente la atención sobre los trabajadores que han sido víctimas de este trato, de las que ya “nada se sabe” y se desconoce “en qué situación quedan”. “La vida humana pase a ser secundaria”, denuncian.

Para la Iglesia, en palabras del papa Francisco, “toda injusticia que se comete contra un trabajador es un atropello a la dignidad humana, incluso a la dignidad de lo que hace la injusticia: bajas el nivel y terminas en esa tensión de dictador-esclavo. En cambio, la vocación que Dios nos da es tan bella: crear, ‘re-crear’, trabajar. Pero esto puede hacerse cuando las condiciones son correctas y se respeta la dignidad de la persona” (Homilía, 1 de Mayo de 2020).

Compromiso de fraternidad y de amor social

Esta realidad sufriente requiere de nuestra atención. Debe hacernos “reflexionar, denunciar, hacer oración” y actuar en consecuencia, según señalan los dos movimientos de Acción Católica especializada y la Delegación de Migraciones. “Se hace preciso mirar desde Jesús para darnos cuenta de la situación en la que viven y sobreviven nuestros hermanos y hermanas que tienen pisoteada su dignidad de trabajador y de trabajadora”. Para las personas cristianas “el mandamiento principal de la Ley de Dios es amarlo a Él sobre todas las cosas y al prójimo como a uno mismo (Mt. 22, 36-40)”, consecuentemente –también para todas las personas de buena voluntad que luchan por una sociedad más decente–, debemos reconocer que “el amor, lleno de pequeños gestos de cuidado mutuo, es también civil y político, y se manifiesta en todas las acciones que procuran construir un mundo mejor”. Por eso, el amor social debe concretarse en “las macrorelaciones, como [también en] las relaciones sociales, económicas y políticas” de nuestro entorno, como señala el papa Francisco en Fratelli Tutti, 181.