¡Como si los camioneros no fueran trabajadores!

¡Como si los camioneros no fueran trabajadores!

De nuevo otro fallecido en el trabajo que se oculta como accidente de tráfico. En la prensa escrita de Córdoba del pasado viernes podremos leer esta noticia que más o menos referirá así el hecho: “fallece el conductor de un camión, un varón de 58 años que circulaba ayer por la A-4 a la altura de la Cuesta del Espino, cuando su vehículo se salió de la vía y volcó, quedando la cabina colgando a 15 metros de altura”. Explicarán, también, que se personaron bomberos, Guardia Civil, servicios de emergencias, etc.

Como grandes “problemas” nos cuentan –y eso, solo algunos medios– que el rescate resultó muy complicado y que hubo que cortar el tráfico, pero no se investigan las causas, si acaso para dejar constancia de que se desconocen o no han trascendido. Se presenta, así, como accidente de tráfico lo que en realidad es un siniestro laboral.

¿Y la persona? ¿Se pone en cuestión las horas que llevaría al volante, si había descansado lo necesario, o desde cuándo no había dormido en una cama en condiciones? Tampoco se hace referencia al estado de la vía. Todas y todos los cordobeses sabemos lo que representa la Cuesta del Espino: un “punto negro” de alta siniestralidad como lo tiene considerado la DGT desde que tenemos memoria. Las esperanzas de que se resolviera con la construcción de la autovía en 1992 pronto se vieron frustradas sin saber si fue por falta de tiempo o de recursos económicos. Y sin resolver sigue.

¿Cuántas muertes son necesarias para eliminar un punto negro? Se insiste mucho, y está bien, en la responsabilidad de los conductores, pero ¿qué hay de la responsabilidad de las Administraciones que los mantienen durante décadas, sabiendo las vidas que cuestan?

La HOAC, Iglesia en el mundo del trabajo, queremos denunciar la precariedad laboral en el sector del trasporte: largas jornadas, descansos escasos, nocturnidad, malas condiciones de trabajo, elevado nivel de estrés por las prisas y la puntualidad exigida en las entregas, etc.

A pesar de todo lo anterior hay muchas posibilidades de hacer prevención, procurando ritmos más humanos, respetando rigurosamente los descansos, estableciendo tiempos de ruta que tengan en cuenta, además de la distancia a recorrer, las horas punta y valle de tráfico, así como otras muchas medidas que minimicen los factores de riesgo en la carretera.

Por nuestra parte, compartimos lo que expresa monseñor Osoro, vicepresidente de la Conferencia Episcopal Española, en su carta pastoral con motivo del 1º de Mayo de 2016 cuando afirma que “nada compromete el sueño de Dios para el mundo del trabajo tanto como el desempleo, el trabajo precario o la explotación sin escrúpulos de los más vulnerables”.

Por eso seguimos gritando: ¡El trabajo para la vida, ni una muerte más!