Diálogos #VenyloVerás: «La voz del trabajo en la literatura suele estar distorsionada»

Diálogos #VenyloVerás: «La voz del trabajo en la literatura suele estar distorsionada»
Elena Medel, la autora de Las maravillas, entrevistada en el número de diciembre de Noticias Obreras, pudo conversar con suscriptoras y lectores en el segundo diálogo #VenyloVerás, y hablar sobre su obra y visión sobre el arte y la cultura.

Las preguntas giraron en torno al debate sobre la literatura como refugio y evasión ante la realidad o palanca de transformación de la misma; al papel de las mujeres, en tanto protagonistas y, cada vez con mayor conciencia, como autoras, aunque, también, hubo espacio para comentar la situación de precariedad del mundo del trabajo, incluido el sector cultural, y del asociacionismo en los barrios.

Hay distancia entre quienes cuentan el trabajo y quienes son contados

Su novela, en la que las protagonistas trabajan y se cuenta como lo hacen, es una apuesta por cerrar “la brecha enorme entre lo que se cuenta del trabajo y lo que cuenta el trabajo; entre la forma en que se representa el trabajo y lo que supone el trabajo”. Para explicar esta ausencia en las novelas más vendidas sugirió también la distancia “entre quienes cuentan el trabajo y quienes son contados, de manera que la voz del trabajo llega distorsionada, de modo indirecto…”

Así la autora cordobesa reveló su pretensión de construir “un discurso universal con voz femenina, porque se da por hecho que un escritor masculino escribe sin hacer diferencias y una mujer, por fuerza, se dirige solo a otras mujeres”. Es más, ante la pregunta de una lectora, admitió que no era casual que su primera novela esté protagonizada por mujeres y desemboque en el 8M de 2018: “Es completamente intencionado: en la novela he recogido otros momentos clave de nuestra historia, como la muerte de Franco, la victoria del PSOE. El 8M ha sido el hecho histórico más grande que he vivido”.

Sobre las razones que le han llevado a escribir una novela que considera realista y política al mismo tiempo, argumentó que su intención había sido “hablar desde los lugares donde vive la gente y permitir a esas otras historias no tan habituales ser contadas. Como lectora me gustan los libros que me hacen pensar, reflexionar, pararme y plantearme preguntas. Cuando escribo intento provocar algo parecido en quien me lee”.

“No creo que lo que llamamos trabajadores de la cultura estén separados de lo que les pasa al resto de los trabajadores, me parece que esto es una cuestión de clase”, afirmó. “Como todo el mundo, siento que viene una ola inmensa que puede arrasar con todo. Hay miedo a lo que pasará y lo peor es que estamos acostumbrándonos a la precariedad: “tengo algo, malo, pero es algo”, se lamentó Medel.