El pan de cada día

El pan de cada día

En despensas vacías
ecos de ayer se escuchan;
y en las colas del hambre,
a la espera del pan de cada día,
las lágrimas estallan
cuando ya no soportan la tristeza.
Una congoja les levanta el pecho
con silencios que abruman tercamente.
Te vi mirando al cielo
en los momentos donde el cuerpo débil
se reconforta, huyendo del luto de la angustia.
Solo pedías pan,
el pan de cada día por derecho.
Soledad y abandono
son realidades que vulneran tu dignidad,
pues aunque les demos otros matices
allí se entronca la tristeza.

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