«Un acto espontáneo aumentó nuestra familia para siempre»

«Un acto espontáneo aumentó nuestra familia para siempre»
La familia de Esther, Fernando y María aumentó de golpe, intensificándose durante las semanas previas al confinamiento. Mientras todo el mundo atrancaba puertas ellos abrieron la intimidad de su casa, conmovidos por la situación de desamparo de otra familia trabajadora, tres refugiados salvadoreños, atrapados entre el desarraigo, la burocracia y el sálvese quien pueda decretado por la COVID.

Todos tenemos responsabilidad sobre el herido que es el pueblo mismo y todos los pueblos de la tierra. Cuidemos la fragilidad de cada hombre, de cada mujer, de cada niño y de cada anciano, con esa actitud solidaria y atenta, la actitud de proximidad del buen samaritano (Fratelli tutti, 79).

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