“La técnica no es neutral porque su aplicación depende de las relaciones sociales en que se desarrollan”

“La técnica no es neutral porque su aplicación depende de las relaciones sociales en que se desarrollan”
José Antonio Zamora, investigador y filósofo del Instituto de Filosofía del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), interviene en el Ciclo #LíneasRojas, mañana 11 de marzo a las 20 horas, con la ponencia “Atrapados en las redes del capitalismo digital”, que se puede seguir a través de este enlace.

En su intervención analizará cómo la revolución digital, de la mano de las tecnologías de la información y comunicación, está afectando a la sociedad actual. En su opinión, asistimos a una nueva “antropogénesis”, que influye en el concepto mismo de humanidad, transformando las subjetividades e identidades.

“Aunque se dice que la técnica es neutral, lo cierto es que su uso siempre está inscrito en un marco de relaciones sociales en el que se desarrolla y que lo determina. La sociedad capitalista en la que vivimos impone las condiciones de uso de la técnica y la tecnológica”, explica Zamora.

De hecho, según su punto de vista, la respuesta del capitalismo a la crisis del fordismo de los años 80 del siglo XX ha sido la revolución digital, que “está detrás de neoliberalismo, la financiarización de la economía, la deslocalización de la producción y la automatización”. La actual revolución industrial está afectando de una manera radical al mundo laboral, “generando la precarización, la desigualdad y la vulnerabilidad” pero, también, “propiciando una nueva cultura, una nueva sociabilidad que afecta al consumo, las relaciones sociales, las subjetividades e impulsando un nuevo tipo de humanidad”.

La siliconolización de la humanidad

Zamora recurre al término siliconolización, –unión de colonización y de Silicon Valley, sede principal de las corporaciones tecnológicas–​​, que vendría a significar “un proyecto que hace superflua la humanidad y la quiere reemplazar con los entornos, el big data y los algoritmos, que actúan a nuestra espaldas y toman decisiones sobre la banca, los seguros y la salud…”

Sin embargo, la lógica comercial que guía este fenómeno, apunta el filósofo, “tarde o temprano, se topará con los límites propios del capitalismo. Estos mercados cautivos, de propietarios, no han conseguido sacar al capitalismo de su ciénaga, ni evitan las recesiones, ni contribuyen significativamente al crecimiento, ya que favorecen la concentración, siguiendo lógicas extractivas que se apropian del valor productivo, no crean significativamente  valor nuevo: Google, al final se alimenta de la publicidad, que se rentabiliza cuando alguien compra algo, y Amazon sufre si sufre el poder adquisitivo de sus clientes”.

De ahí que Zamora considere que existe cierto margen de actuación, en el plano individual, “si somos capaces de poner límites, a pesar de que nos enfrentamos a estrategias copiadas de los juegos de azar, que llegan a funcionar como lo hacen las drogas” y en el plano colectivo, “si se llega a producir, lo que no parece muy probable, una gran contestación social que pueda poner coto a estas grandes empresas”.