Pensar la eutanasia juntos en una sociedad dividida

Pensar la eutanasia juntos en una sociedad dividida
Pensar juntos la eutanasia es una tarea pendiente de nuestra sociedad, de todas las sociedades. Si hay un deseo que nos une a toda la especie humana, de todos los tiempos, es el de morir bien, tener una muerte buena, estrictamente hablando, euthanatos.

Todos queremos una buena muerte, o más bien una vida digna de ser vivida hasta el final, aunque quizás no todos entendamos como buena una u otra forma de terminar nuestros días.

Encontremos un buen punto de apoyo y moveremos el complejo mundo de la vida, la muerte y los deseos humanos. Y este punto de apoyo es, precisamente, el concepto de muerte digna.

Los médicos y paliativistas de nuestro país acordaron definir «muerte digna» como vivir dignamente hasta el final, sintiéndose ser humano, respetado, sin sufrimiento, con los seres queridos, en un entorno agradable y con los cuidados paliativos necesarios (OMC y SECPAL, 2015).

¿Acaso hay alguien que no desee poder acabar así su vida? La cuestión es que otra parte de la sociedad ha logrado con éxito conquistar el término «muerte digna» para reducirlo a una forma muy concreta de morir: elegir cuándo y cómo morir, en un contexto de enfermedad incurable, y que esa muerte sea llevada a cabo por un profesional sanitario siendo todo ello garantizado por el Estado.

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