«La falta de papeles no nos quita los derechos humanos ni laborales»

«La falta de papeles no nos quita los derechos humanos ni laborales»
Hace ahora casi cuatro años, Yenny decide coger a su hija, una niña de dos años de edad, y su marido y abandonan su país, en Centroamérica, para huir de la violencia que imponen las bandas allí. Pero, en España, la vida no ha sido tan pacífica como pensaban.

Tras algunos días en Barcelona, decidieron trasladarse a una localidad cercana donde Yenny (hemos usado un nombre falso, claro) se reencontró con una amiga de la infancia que les alquiló una habitación mientras encontraban otra cosa. No fue demasiado difícil encontrar piso, pero algo más complicado fue conseguir un trabajo, sin papeles. Para ella, limpieza y cuidados, pero él tuvo más difícil encontrar algún empleo sin permiso de residencia y trabajo. Ambos estaban abocados a la irregularidad y la economía informal. Como tantas y tantos.

El trabajo para Yenny ha sido una fuente de violencias y maltrato. Señores que buscaban algo más que una limpiadora, horarios de esclavitud, sueldos de miseria, empresas que cobran por buscar una oferta que nunca llega, alejarse de la familia para trabajar de interna…

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