La Pastoral del Trabajo se renueva con el relevo de tres de sus direcciones diocesanas

La Pastoral del Trabajo se renueva con el relevo de tres de sus direcciones diocesanas
archisevilla.org
La Pastoral del Trabajo de Burgos, Córdoba y Madrid cuentan con nuevos responsables, encargados de desarrollar en sus diócesis las orientaciones y las líneas de acción que la Iglesia de España ha aprobado recientemente.

La atención al ámbito laboral forma parte de la Pastoral Social y Promoción Humana, cuyas prioridades son impulsar la presencia cristiana en la vida pública al servicio del bien común, así como acompañar las diferentes realidades sociales y difundir la Doctrina Social de la Iglesia como fundamento para la búsqueda del desarrollo humano integral, especialmente de los más pobres y descartados.

Además, con la mira puesta en crecer en comunión y convertir la pastoral obrera en un compromiso transversal de la Iglesia, las áreas diocesanas orientadas a las relaciones laborales tienen encomendadas respaldar y acompañar iniciativas como Iglesia por el Trabajo Decente (ITD) o Migrantes con derechos; y promover el trabajo decente y la economía del cuidado.

Acompañamiento y diálogo

Los secretarios y departamentos encargados de dinamizar la atención del mundo del trabajo se han propuesto reforzar la denuncia de las situaciones en las que se vulneran los derechos, fomentar la acogida y el acompañamiento de los trabajadores pobres, precarios y descartados, y promover el diálogo con las organizaciones de trabajadores para compartir la visión cristiana del trabajo y explorar caminos de humanización.

Juan Fran Garrido sustituye a Yolanda Fernández al frente del secretariado diocesano de Pastoral del Trabajo. En su opinión, el secretariado puede aportar el sentido cristiano del trabajo como algo fundamental para entender las muchas situaciones de pobreza que atiende la Iglesia y potenciar iniciativas como Iglesia por el Trabajo Decente para que aumente la sensibilidad de toda la Iglesia hacia las relaciones laborales, ya que “todo lo que afecta al mundo del trabajo es central para toda la vida de la Iglesia”.

Amaya Muñoz Vicario, que toma el testigo de Sagrario Villanueva como delegada diocesana de Pastoral Obrera, coincide en señalar que “tenemos que llevar la esperanza e ilusión de la utopía al mundo del trabajo, decir que es posible la utopía y que juntos podemos hacer grandes cosas, en definitiva, transmitir el evangelio y la fe en el Dios que nos quiere y nos salva”.

Con “Ilusión” y “vértigo” asume su nuevo encargo dentro de su propia trayectoria. “Siempre he estado enfrascada en la vida de la parroquia y soy militante de HOAC, pero esto supone un paso más formal”, confiesa, aunque se siente muy bien arropada por todos los integrantes de la Pastoral Obrera.

Juan Fernández de la Cueva director del Secretariado de Pastoral del Trabajo de la diócesis de Madrid, después de doce años desempeñado esta labor, como “una gracia de Dios”, que han supuesto “la guinda en la tarta de mi vida sacerdotal” ha dado el relevo a Juan Carlos Antona.

“La dimensión de la pastoral del trabajo impregne toda la pastoral, no puede ser algo a parte de las demás, es algo transversal que abarca todo y tiene que estar presente en toda la evangelización de la Iglesia”, opina el nuevo director de la pastoral obrera madrileña.

Su homólogo cordobés se confiesa, “agradecido”, como no podía ser menos, tanto hacia quienes le han designado para el puesto como hacia quienes le han precedido en esta tarea, confiesa sentirse “confiado y en manos de Dios para seguir haciendo el buen trabajo que se viene realizando”.

Sensibles a la pobreza y la precariedad

En una primera valoración, considera como prioridad ayudar a que toda la comunidad eclesial sea sensible al sufrimiento, la pobreza y la precariedad, pero también debe potenciar los movimientos, como ACO, Hermandades del Trabajo, HOAC y JOC; y los equipos parroquiales de Pastoral Obrera que la propia Iglesia ha creado para la evangelización de las personas que viven de su trabajo”.

Para ello, apuesta por “trabajar coordinadamente, desde la cooperación, entre la distintas delegaciones y secretariados de la diócesis” y extender la conciencia de que como cristianos estamos llamados a desarrollar la caridad política tanto en el compromiso personal como institucional”, siempre desde la cercanía a las víctimas del sistema económico y el horizonte del cambio cultural.

Además, plantea el reto de colaborar con las organizaciones del mundo del trabajo que luchan por unas mejores condiciones de vida para todas las personas. “Podemos compartir nuestra la sensibilidad y la visión que nos otorga la Doctrina Social de la Iglesia, con humildad, abiertos al diálogo para incorporar sus aportaciones”.

Aterrizar en la vida de las personas

En plena celebracióin del Jubileo de los Trabajadores con motivo del VIII centenario de la Catedral de Burgos, Muñoz Vicario, habla de “ilusión” y “vértigo” al asumir su nuevo encargo . “Siempre he estado enfrascada en la vida de la parroquia y soy militante de HOAC, pero esto supone un paso más formal”, confiesa, aunque se siente muy bien arropada por todos los integrantes de la Pastoral Obrera.

Aunque acaba de llegar a una delegación con un programa de actividades inmenso, se marca como reto “hacer de puente entre la Iglesia y el mundo obrero, dos mundos que tradicionalmente se han mirado con recelo”.

“También es necesario llevar las inquietudes del mundo obrero a la Iglesia, para que sea más consciente de las circunstancias que atraviesan como el paro, que las familias no llegan a fin de mes, que hay condiciones de empleo precarias y que los jóvenes no encuentran trabajo…”, afirma.

Como integrante del Consejo Pastoral de la Diócesis, que ha de concluir el proceso sinodal abierto el curso pasado, junto a las demás delegaciones más volcadas hacia la sociedad, se ha propuesto “alumbrar propuestas efectivas que se puedan llevar a cabo, no quedarnos en el cielo, con reflexiones teológicas elevadas, sino aterrizar en la vida concreta de las personas”.

La realidad laboral de los jóvenes

Juan Carlos Antona, ahora al frente de la Pastoral del Trabajo de Madrid, reconoce vivir el relevo con “paz y tranquilidad porque es algo que he vivido y me ha tocado desde hace mucho tiempo, y porque voy a tener cerca al anterior delegado y cuento con el equipo del secretariado para continuar el camino marcado”.

Este sacerdote, ligado siempre al mundo social y educativo, confiesa que también su proximidad con los jóvenes le ha influido a la hora de valorar la importancia del trabajo: “no se puede hablar de los jóvenes sin hablar del ámbito laboral, su realidad y sus perspectivas están marcadas por la realidad del trabajo”.

“Igual que cuando se habla de la acción social en la Iglesia, inmediatamente se piensa en Cáritas, lo que es necesario y está muy bien, pero no es suficiente, tampoco nos podemos conformar con que la Pastoral del Trabajo se entienda como algo reservado a expertos y a especialistas”, afirma Cantona.

“El trabajo es fundamental para la persona como ser relacional que es, a través de él se desarrolla y conforma, por lo que la Iglesia no puede ser ajena a esta dimensión”, defiende Antona, quien nota un especial empeño de la diócesis por potenciar y extender la pastoral del trabajo.