“Black Friday”, el viernes negro para los trabajadores y el planeta

“Black Friday”, el viernes negro para los trabajadores y el planeta
Ilustración | @pepeestudioja en Instagram
El “Black Friday” toma fuerza en nuestro país disparando la compra de productos, no siempre fabricados ni comercializados con respeto a los derechos laborales y al entorno. Para muchos sindicatos y activistas del mundo, de hecho, se trata de un verdadero “viernes negro” para los trabajadores y el planeta.

Con el auge del comercio electrónico, las cadenas mundiales de producción y comercialización están pulverizando un récord tras otros. Pero los trabajadores siguen padeciendo bajos salarios, jornadas laborales por encima de los límites legales, precariedad, vigilancia y control a través de los algoritmos. Las empresas eluden sus obligaciones con la Seguridad Social a través de la subcontratación, el trabajo temporal y los falsos autónomos.

CCOO ha instado al Ministerio de Trabajo a “actuar contra estas prácticas”, al tiempo que hace un llamamiento a “la cooperación europea e internacional para tomar medidas drásticas”. Entre sus peticiones destaca el refuerzo de los controles en los almacenes y la situación del personal de reparto y la vigilancia sobre el cumplimiento de las normas laborales y sociales de los minoristas digitales. El respeto a los límites de tiempo de trabajo suele brillar por su ausencia.

“Las interrupciones actuales en las cadenas de suministro demuestran cuán central es el trabajo del transporte para la sociedad. Sin embargo, vemos continuamente una presión a la baja sobre las condiciones laborales que enfrentan las plantillas”, advierte CCOO.

El sindicato USO, por su parte, pide a los trabajadores que defiendan sus derechos ante las presiones que puedan recibir de la dirección de sus empresas. Para ello, ofrece información sobre sus derechos y anima a denunciar cualquier irregularidad ante el comité de empresa o el sindicato. “Estos días, más que nunca, el papel de los delegados y delegadas de personal, miembros de comité de empresa y delegados y delegadas de prevención es fundamental en aquellos sectores en los que se aumentan las plantillas y donde no todo vale en lo que a condiciones de trabajo se refiere”.

Según sus datos, en esta época aumentan los contratos temporales de una semana y tres meses, aunque para afrontar este tipo de campañas, los contratos se alargan sin dejar de ser contratos temporales de duración ínfima.

De su análisis de las ofertas de empleo para la campaña del Black Friday de 2021, se ha observado que la remuneración media es de 8,5 euros a la hora, algo superior que en 2019 y 2020., con la especificación de manera más generalizada del tipo de jornada a realizar.

Este año, muchas ofertas contemplar una duración superior al mes. Incluso se ofrecen más indefinidos ofertados que en años anteriores, lo que permite a USO especular con que se ha comprendido “la necesidad de reforzar las plantillas de forma estable para hacer frente al auge del comercio electrónico”.

Alternativas más justas y sostenibles

Ecologistas en Acción, frente al Black Friday y el Cyber Monday (Ciberlunes), propone el Día sin Compras, como huelga simbólica que se viene convocando desde 1992 en todo el mundo, dado que, en su opinión, “la única opción para enfrentar la grave situación actual es reducir los niveles de consumo, buscando satisfacer las verdaderas necesidades materiales e ignorando y combatiendo los estímulos al consumo que se reciben continuamente”.

También apuesta por “cubrir las necesidades básicas sin comprar”, recurriendo a la reparación, el intercambio, el compartir y la creatividad y apoyándose en alternativas como talleres de reparación, tiendas gratis, mercadillos o cooperativas de trueque.

En el caso, de no tener más remedio que adquirir un producto, siempre es mejor, apunta la organización ecologista, acudir a la la producción local y al pequeño comercio y de proximidad, porque “reduce el impacto producido por el transporte de larga distancia, pero también se apoya a pequeñas/os productoras/es y comerciantes, contribuyendo a un mejor reparto de la riqueza”. Por supuesto, también propone aplicar criterios de compra sostenible y justa, teniendo en cuenta que los productos ecológicos tienen menos impacto ambiental y los de comercio justo mayores beneficios sociales.

Amazon en el centro de las críticas

Amazon, negocio multimillonario y modelo de referencia en el comercio digital, despierta el malestar en las organizaciones de trabajadores y activistas sociales de los países donde opera. El movimiento Make Amazon Pay (“Que Amazon pague”) reúne a “trabajadores y activistas separados por razones geográficas pero unidos para que Amazon pague sueldos justos e impuestos correspondientes”.

A principios de este año, la dirección de la empresa recurrió a todo tipo de artimañas para evitar la creación de un sindicato entre los trabajadores de sus almacenes en Alabama, Estados Unidos, logrando su propósito. Ha trascendido que muchos trabajadores se ven obligados a orinar en botellas por los altos ritmos laborales que les impiden llegar a los baños.

Centrales de trabajadores de al menos 20 países han convocado protestas y paros para obligar a la compañía a pagar mejores sueldos y respetar el derecho a la sindicalización, que incluyen huelga de conductores de reparto de Amazon en Italia, un paro laboral en los almacenes de Amazon en Francia, concentraciones ante las nuevas oficinas regionales en construcción en Sudáfrica y protestas de trabajadores de la confección en Bangladesh y Camboya.

En Estados Unidos los organizadores de la campaña prevén acciones en Whole Foods y almacenes de Amazon. También habrá acciones en Canadá, Argentina, México, Brasil, Sudáfrica, Reino Unido, Polonia, Alemania, Eslovaquia, Austria, Luxemburgo, España, Irlanda, Turquía, Australia, Nueva Zelanda, Bangladesh, India y Camboya.

Impacto en la salud de las personas y del planeta

Para las plantillas del gigante de la distribución por interne estas jornadas supone una gran exigencia, por las largas jornadas de trabajo, la intensidad de los ritmos de trabajo y el cansancio acumulado, lo que deriva en accidentes y enfermedades.

La concentración de las compras en poco tiempo y en pocos operadores, dispersos por el mundo, tiene también un gran impacto medioambiental. Ha aumentado un 35% el consumo de energía en 2020 lo que supondrá un incremento de la temperatura global de 1,2 grados.

Los productos más vendidos durante el Black Friday suelen ser electrónicos, cuya vida útil depende de la obsolescencia programada. Es fácil imaginar que muchos acabarán en poco tiempo en la basura. Se prevé que este año se generen 57,4 millones de toneladas de residuos electrónicos, de los que apenas se recicla el 17%.

El modelo de comprar a impulsos, a través de herramientas digitales diseñadas para tal fin y estrategias de incentivos muy bien planificadas, está logrando cambiar los patrones de los consumidores, además de afectar seriamente los ciclos del comercio minorista y de proximidad.

 

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