Trabajadores pobres: ¡basta ya de precariedad!

Trabajadores pobres: ¡basta ya de precariedad!
El Círculo de Silencio de la diócesis de Burgos denuncia que la precariedad laboral se ceba con los trabajadores migrantes.

Trabajadoras y trabajadores cristianos de la Hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC) visibilizaron, en este acto, las situaciones que se están dando en el mundo del trabajo cuando tener un empleo “ya no es sinónimo de evitar la pobreza y la exclusión”, y que esta realidad, “aunque puede afectar a todos”, es el colectivo de trabajadores migrantes los que sufren mayores niveles de precariedad.

“Suena la sirena de las tres de la tarde y Mamadou termina su jornada laboral en la fábrica. Mientras se cambia de ropa en el vestuario, le llega un mensaje de la ETT al móvil. Es viernes y ese pitido solo puede significar una cosa: ‘No hace falta que vuelvas el lunes. Gracias’. Resopla con angustia, solo le quedaban dos meses de trabajo para poder cobrar el paro”, testimonia el manifiesto.

El empleo, que como fuente principal de ingresos es un factor clave de integración, explica la situación de desigualdad y el enquistamiento de la pobreza en la sociedad española, que se agrava en tiempos de crisis y no se reduce lo suficiente cuando llegan las recuperaciones económicas. Uno de cada cuatro hogares en España ha quedado excluido del trabajo digno, tras más de año y medio de pandemia. Esto es, carecen de empleo o el que tienen no les sirve para disponer de una vivienda adecuada y asumir los gastos de los suministros básicos.

“Mamadou forma parte de ese porcentaje escandaloso de personas que, a pesar de estar empleadas, no pueden llegar a fin de mes. Los contratos temporales que ha ido consiguiendo son de días o semanas, un mes en el mejor de los casos. Va una semana, la siguiente no, le vuelven a contratar diez días y otros veinte sin nada… Y lo peor es que con esa temporalidad, con ese sueldo ínfimo de peón, no le llega para afrontar todos los gastos que conlleva una vivienda y su familia. Alquiler, luz, teléfono, comida… son muchas cifras a las que no alcanza, por más malabarismos que haga con el salario. Y eso si está trabajando. Ahora todavía no tiene derecho a paro. A ver cómo se va a arreglar”.

Según el último informe FOESSA, el 11% de los hogares están en pobreza severa, pero esta cifra se triplica hasta alcanzar el 38% si hablamos de hogares de origen inmigrante. La pandemia ha acentuado estas situaciones de exclusión.

En el Círculo se reclamó un “cambio económico, político y social en las instituciones, en el mercado de trabajo y en la cultura imperante” para situar en el centro de las decisiones a la persona. En ese sentido, solicitaron “políticas sólidas de equidad y solidaridad” y recordaron que “no existe peor pobreza que aquella que priva del trabajo y de la dignidad del trabajo”, según el magisterio social del papa Francisco (Fratelli tutti 162).

 

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