De nuevo Adviento

De nuevo Adviento

Hambriento de Evangelio, sediento de verdad
camina con su manto de sentido común.

¡Cuántos, oh Dios! sin perro que les ladre
se han sentado a la vera del camino, simples mirones de la historia.
No han podido superar el peso de su herencia, las circunstancias
de su ordinaria vida, las taras de su educación.
Son los perdedores que solo conocen su vulgar vulgaridad.

También yo, amigos, bajo el peso de la vida,
del inminente fracaso de mi vida,
cuando la generosidad se me escapa igual que la ilusión
¡Cuántos compañeros dejaron ya el camino…!
También yo, repito, a mi ritmo, según mi propia historia,
con mi experiencia a cuestas… ¡oh, estos pasos vacilantes!

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