La HOAC: un mosaico de historias personales y comunitarias

La HOAC: un mosaico de historias personales y comunitarias

Estos días andamos ajetreados en la diócesis, nos estamos planteando que significa para los militantes, para la Iglesia y para el mundo obrero celebrar estos 75 años de existencia. Hacemos memoria agradecida de nuestra historia y nos hemos puesto a planificar como transmitir esta alegría a los que nos acompañan y a los que acompañamos en este caminar.

La Hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC) es el resultado de la acogida esperanzadora de miles de militantes cristianos que vieron, en el proyecto que los obispos españoles encargaron a Guillermo Rovirosa, una oportunidad para vivir comunitariamente su fe y proponer a Jesús de Nazaret como respuesta liberadora para el mundo obrero y del trabajo.

En Orihuela-Alicante estamos reconstruyendo nuestros primeros pasos

La HOAC de Orihuela-Alicante da sus primeros pasos con la llegada a Elche, ciudad industrial, en 1949 del sacerdote vasco Jesús Aldanondo, como vicario parroquial de El Salvador, quien en una visita a San Sebastián del entonces obispo diocesano D. José García Goldáraz, se trasladó a esta Diócesis con la condición de dedicarse a impulsar la creación de la HOAC y de la Juventud Obrera Cristiana (JOC).

El proyecto que inició Aldanondo toma cuerpo el 16 de diciembre de 1951 al constituirse la primera Comisión Diocesana de la HOAC y el primer Centro HOAC en Elche. Antonio Rodríguez, coadjutor de la parroquia del Salvador, fue su primer consiliario diocesano, y José Sánchez, militante de la HOAC de Elda, su presidente. Las primeras Comisiones Diocesanas pusieron unos cimientos fuertes que han hecho que la HOAC siga manteniendo, a día de hoy, una presencia significativa en nuestra diócesis.

Pronto se renovó la Comisión Diocesana y la HOAC se extendió y se afianzó por los principales núcleos de la provincia. Las primeras Comisiones Diocesanas fueron claves en estos primeros pasos que consolidaron de la HOAC, entre sus miembros debemos destacar militantes como José Sánchez, Enrique Pérez Tatay y Pedro López, también los primeros consiliarios: Antonio Rodríguez y Juan Galiana.

En estos primeros años tuvo un papel fundamental, de cara a su futuro, la presencia de la HOAC en el seminario. La HOAC se hizo presente en el seminario de la mano de su director espiritual, Diego Hernández, creándose la “Academia Jesús Obrero”, en la que los seminaristas empezaron a tener encuentros con trabajadores y militantes de la HOAC y a plantearse la necesidad de dedicarse al apostolado obrero.

El Cursillo Nocturno de Iniciación al Método de Encuesta

El principal instrumento para extender la HOAC fue el “Cursillo Nocturno de Iniciación al Método de Encuesta” duraba toda una semana, de lunes a sábado, por las noches, con dos horas cada día y su contenido pretendía fundamentalmente crear un clima de amistad entre los asistentes, desmontar prejuicios tanto ante la Iglesia como con el mundo obrero. Otro de sus fines era ayudar a que las personas que hacían el cursillo se formaran en el método del Ver, Juzgar y Actuar para poder comprender y seguir el Plan Cíclico, la formación de la HOAC. El cursillo terminaba el domingo donde los asistentes, tras un día de convivencia, decidían constituir un equipo y/o centro HOAC.

Las Horas Santas

Las Horas Santas eran un espacio privilegiado para cultivar la espiritualidad de los militantes e introducirlos a la mística hoacista. Los Centros HOAC programaban en las parroquias una exposición del Santísimo (se le llamaba Hora Santa) a la que asistían militantes y simpatizantes cristianos. Este espacio se aprovechaba para exponer algún tema de espiritualidad que habitualmente exponía el consiliario o algún militante, que ayudara a profundizar en la fe, así como asumir la mística de la HOAC.

Cursillo HOAC F. Octubre 1955.

Las celebraciones del 1º de Mayo

En 2015 el papa Francisco se dirigía a los jóvenes de Paraguay y les animaba al compromiso diciéndoles: “hagan lío pero ayuden a organizarlo bien”. La HOAC es experta en hacer lío, en vivir la fe y el compromiso en las periferias. En 1956, Pío XII proclamó el primero de mayo día de san José Artesano, en un intento de sacralizar la fiesta más emblemática del movimiento obrero, decisión que fue acogida con satisfacción por el régimen franquista.

La HOAC se aleja de los actos oficiales que, con el consentimiento de la jerarquía, se celebraban en Orito todos los años. Una característica propia de HOAC y JOC fue su afán por recuperar la cultura obrera. La insistencia en ella no hacía referencia solo a la difusión de los valores propios del proletariado y al rechazo de los considerados burgueses –como el consumismo, el individualismo, etc.– o a una mayor formación de los trabajadores, sino también a la recuperación de la historia del movimiento obrero, recordando fechas como la del Primero de Mayo y devolviéndole su significado reivindicativo.

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En 1966, se celebró el Primero de Mayo con un marcado carácter reivindicativo: se hizo una marcha con pancartas de Petrel a Elda, en las que se habían escrito fragmentos de encíclicas y pastorales de tema social; en el colegio Sagrada Familia de Elda hablaron el hoacista Julián Gómez del Castillo y Margarita Furió, presidenta de JOC-F. Todos los actos estuvieron estrechamente vigilados por la policía, que llegó a tomar fotografías de los asistentes. Al año siguiente se intentó celebrar el Primero de Mayo en un colegio religioso de Elche, pero ante la negativa del obispo a acudir, lo cual obligaba a solicitar permiso al Gobernador civil y permitir la presencia de la policía, los organizadores del acto lo suspendieron. A partir de entonces los primeros de mayo se redujeron a comidas en el campo que cada localidad organizaba por su cuenta. En 1975, las Comisiones Diocesanas de JOC, HOAC y HOAC-F publicaron en el diario La Verdad un manifiesto titulado “Los movimientos apostólicos obreros ante el 1 de Mayo”, en el que denunciaban las desigualdades e injusticias que afectaban a los trabajadores –paro obrero, despido libre, represión, carestía de vida, emigración– y reivindicaban la libertad de reunión, expresión e información, centros escolares, el compromiso de la Iglesia con el movimiento obrero, la autogestión del obrero en la empresa y la autogestión en barrios, municipios e instituciones educativas.

Las primeras Comisiones Obreras de la provincia de Alicante

El protagonismo de los y las militantes de la HOAC fue importante en el nacimiento de las Comisiones Obreras. La historiadora Mónica Moreno llega a afirmar que “tres miembros de la HOAC alicantina asistieron a una reunión en el barrio del Cristo en Valencia para crear una de las primeras Comisiones del País Valencià” y “en una de las primeras Comisiones provinciales intervinieron José Sánchez, Cayetano Sempere, Maruja Madrid y Carmen Campello”.

A mediados de los años 70, la fábrica Uniroyal, con 1122 obreros y obreras, vivía un conflicto laboral en el que la policía tuvo que intervenir para resolver la situación, en su informe señalaban como principal instigadora de los hechos a Carmen Campello Torres, vocal jurado de empresa, “tildada de hoacista extrema”.

La huelga del calzado y el Movimiento Asambleario

A lo largo de 1976 fueron apareciendo distintos conflictos en las empresas del calzado. Con el tiempo los obreros del calzado organizaron pequeños equipos de reflexión, que fueron coordinándose, hasta crear el denominado “movimiento asambleario”, que desembocó en el verano de 1977 en una huelga masiva del sector en Elda, Elche, Petrel, Monóvar, Sax y Villena.

Entre los líderes del movimiento asambleario destacan algunos militantes de HOAC, como Carmen Campello y Maruja Madrid en Elche, Aurita González y Pepi Zamora en Elda y Pedro Menor en Villena que formaba parte de la comisión negociadora. Los hoacistas pusieron al servicio de este movimiento su estructura y medios.

La carta de los 42

En 1973, D. Pablo Barrachina publica una carta pastoral “Fe y opción temporal”. Este escrito, por su condena del marxismo y el comunismo, causó un gran revuelo en la diócesis, del que se hizo eco la prensa local y nacional. Pero a quien más dolió el documento de Barrachina fue a los grupos de cristianos progresistas, seglares y clérigos, que colaboraban en muchas ocasiones con comunistas y socialistas e incluso algunos de ellos se consideraban marxistas. Hubo varias protestas públicas, de las que destaca un escrito de un sector del clero diocesano dirigido al obispo, firmada por 42 sacerdotes, entre los que se encontraban varios consiliarios de la HOAC y de la JOC, en el mismo advierten al obispo que “el juicio desaprobatorio que expresa sobre la postura de cristianos que viven hoy, con coherencia, su fe cristiana y su opción socialista, no parece contribuir a la predicación purificada del mensaje cristiano por encima de las ideologías, ni a la unidad de los creyentes”.

Seguimos recogiendo el testigo de los que nos precedieron

Los militantes de la HOAC de Orihuela-Alicante, con la celebración de este aniversario, queremos hacer memoria agradecida de aquellos que nos han precedido en la tarea de llevar la buena nueva al mundo obrero y del trabajo, también quiere ser un momento de renovar nuestro compromiso apostólico y nuestra doble fidelidad a Cristo y al mundo obrero.

 

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