Cristina Inogés: “El Sínodo nos enseña a relacionarnos todos con todos, sin excluir a nadie”

Cristina Inogés: “El Sínodo nos enseña a relacionarnos todos con todos, sin excluir a nadie”
“Cuando finalice el actual Sínodo que se celebra en todo el mundo, en octubre de 2023, la Iglesia no será sinodal”, ha advertido Cristina Inogés Sánz, integrante de la Comisión Metodológica del mismo.

Con esta advertencia, más que rebajar las expectativas, la teóloga zaragozana intentaba explicar que apenas se están dando los primeros pasos en el intento de cambiar las estructuras eclesiales, la manera de tomar las decisiones, de abordar los conflictos, pero sobre todo de “relacionarnos unos con otros”.

El cambio debe partir “desde abajo” para que no se reduzca a unas pocas medidas cosméticas ni a un bello texto bienintencionado, de modo que esta nueva manera de caminar juntos, esto significa sínodo, permee todos los ámbitos eclesiales y marque su manera de ser y estar en el mundo.

Inogés participó en una sesión formativa e informativa sobre la marcha del Sínodo en la Parroquia de Nuestra Señora de las Angustias de Madrid, ante una nutrida e interesada concurrencia, con la que compartió un sinfín de anécdotas de su paso por el Vaticano.

En su opinión, este sínodo es “el acontecimiento más importante en la Iglesia en los últimos tiempos después del Concilio Vaticano II”, con el que, por otra parte, está íntimamente relacionado, pues trata de recuperar y actualizar la eclesiología que en él se propuso.

“Se nos ha puesto la alfombra roja a los laicos y laicas para que llegue nuestra voz y se está animando a todas las personas y colectivos a tomar la palabra, especialmente a los que nunca han podido hablar”, explicaba Inogés.

“Estamos dando los primeros pasos de un largo camino”, señaló, lo que requiere del “compromiso personal y comunitario constante y duradero de los laicos”, de “saber hablar” y “aprender a relacionarnos todos con todos, sin exclusiones” de una manera inédita en la Iglesia, e incluso poco frecuente en el resto de la sociedad.

Inogés detalló que este sínodo no busca imponer la visión de una parte sobre otra, sino que ante todo persigue el consenso, lo que va a requerir “mucha escucha y mucho diálogo”, pero también entender y acoger las posturas de quienes pueden sentirse amenazados y ven tambalear el suelo bajo sus pies o arrastran sus propias experiencias de sufrimiento y dolor. Ante las resistencias o conflictos que ya se están suscitando, apunta que se trata de avanzar unidos evitando la crítica por la crítica y proponiendo soluciones.

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Insuficiencias detectadas

Durante su alocución, sin un solo papel en el que apoyarse, Inogés también detectó algunas de las insuficiencias que a su entender se han producido durante la celebración de la fase diocesana: “En España, no ha habido ni un solo seminario que haya creado un grupo para abordar este sínodo”, como tampoco “ha habido presencia del Sínodo en los medios generalistas, perdiendo una oportunidad única de dirigirse al resto de la sociedad de nuestro tiempo”, al fin y al cabo, destinataria última de la misión de la Iglesia que el Sínodo trata de actualizar e impulsar.

En su opinión, el horizonte al que la Iglesia se encamina es transformar la pirámide jerárquica que ha caracterizado la estructura de la Iglesia, cuyo vértice ha estado ocupado por el Papa, los cardenales, el clero: y la base, por el laicado, no por otra invertida, sino primero por una línea horizontal formada por todos los bautizados para acabar “en un círculo en cuyo centro está Jesús”.

Pero para ello, hace falta también que los laicos y las laicas no actúen como “consumidores” de ritos, celebraciones y mensajes y sean corresponsables en la vida y misión de la Iglesia, respondiendo al “sacerdocio bautismal, que a todos nos convoca y nos vocaciona”.

 

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