El gran tema es el trabajo

El gran tema es el trabajo
Foto | Tinnakorn Jorruang (vecteezy)

Se cumplen diez años de la iniciativa Iglesia por el Trabajo Decente (ITD) con la que diversas organizaciones eclesiales queremos impulsar juntas la defensa del trabajo digno.

Es una rica experiencia en la que hemos dado pasos importantes y en la que nos queda mucho camino por recorrer. Queremos estar al servicio de los trabajadores y trabajadoras, en particular de los vulnerables y empobrecidos, en fidelidad al Evangelio de Jesús.

En ITD necesitamos crecer en nuestra colaboración con la sociedad en la defensa de la dignidad del trabajo y del trabajo digno, en lo que es fundamental el diálogo y el aunar esfuerzos con las organizaciones de trabajadores y trabajadoras, con todas las organizaciones sociales que tienen esta misma preocupación. Toda la Iglesia necesitamos avanzar en ese diálogo y colaboración. Crecer también en nuestro empeño al interior de la Iglesia para que aumente en ella la conciencia y la convicción de que la defensa de la dignidad del trabajo y del trabajo digno es también una tarea propiamente eclesial. Como señala el papa Francisco, en una sociedad donde el trabajo no se reconoce con la dignidad que tiene y que da, el trabajo es una prioridad humana y, por ello, una prioridad cristiana, una prioridad eclesial al servicio de la vida digna de todas las personas.

Trabajar en condiciones dignas es esencial para la vida de las personas, de las familias, para la justicia social, para las necesidades de los empobrecidos (que, como señaló Juan Pablo II, son en muchos casos resultado de la violación de la dignidad del trabajo, Laborem exercens, LE, 8), para el desarrollo personal y social. Por eso, decía Juan Pablo II, «el trabajo es una clave, quizá la clave esencial, de la cuestión social», si la miramos desde el bien de las personas y buscando hacer su vida más humana (LE 3). Y planteó que la defensa del trabajo digno es también la causa de la Iglesia, en fidelidad a Cristo al servicio de los pobres (LE 8). En ese mismo sentido, Francisco insiste en que, para el bien común, que tiene en su centro que no haya empobrecidos y excluidos, «el gran tema es el trabajo» (Fratelli tutti, FT, 162). Se trata de que el trabajo sea humano y para ello nos invita a mirarlo desde el cuidado: cuidado de los trabajadores y de las trabajadoras, del planeta, de la sociedad, de la misma dignidad del trabajo. Es lo que la HOAC quiere acoger y promover con nuestro planteamiento de «Cuidar el trabajo, cuidar la vida».

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Con motivo de la celebración del 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer Trabajadora, queremos subrayar también la enorme importancia que para las mujeres del mundo obrero y del trabajo tiene la defensa de la dignidad del trabajo y del trabajo digno. Es algo esencial en la lucha por la igualdad, porque las mujeres trabajadoras están entre las personas que más sufren la precariedad laboral, salarios bajos, problemas de salud… Pero, además, en sus trabajos que no son empleos remunerados, como los trabajos de cuidados del hogar y de otras personas, sufren las consecuencias de la falta del debido reconocimiento social de estos trabajos tan esenciales. Situación que se agrava cuando simultanean el empleo y estos trabajos de cuidados no remunerados, con la sobrecarga que para ellas representa. Avanzar en igualdad pide avanzar en dignificar las condiciones en el empleo, en el reconocimiento social de los trabajos no remunerados y en una distribución más justa entre mujeres y hombres de los trabajos de cuidados.

 

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