La política municipal en tiempos de pandemia (II)

La política municipal en tiempos de pandemia (II)
Aunque somos la ciudad con menos personas afectadas de España, el paro registrado en Huelva capital (17.797 personas, 10.030 mujeres y 7.767 hombres a 31 de marzo de 2020, Observatorio Argos-SAE) da idea de las dificultades que estamos viviendo.

Huelva presenta un alto nivel de desempleo que ha crecido en 2.000 personas de golpe con la crisis generada por la COVID-19, agravando de por sí la situación de mujeres que ya sufrían no solo los niveles más altos de desempleo, la precarización y la mayor brecha salarial de España, así como de jóvenes y mayores de 45 años. Los procesos de exclusión social afectan aproximadamente a un tercio de la población de la ciudad.

La situación de cierre de la hostelería y el comercio y la poca capacidad de generar empleo de la industria química, así como la falta de un modelo de ciudad con actividades económicas diversificadas, la falta de infraestructuras, hacen de Huelva una ciudad que va a requerir una acción política contundente por parte del Ayuntamiento como impulsor de cambios necesarios tras la pandemia para que la población no sufra y empeore aún más sus condiciones de vida.

Trabajar en medidas que sustenten la búsqueda de la dignidad humana y el bien común pasa por tener presente que la defensa de esta dignidad es la defensa de la vida y de condiciones de vida dignas, lo que exige la construcción de relaciones, estructuras e instituciones sociales que hagan posible la solidaridad, por tanto, las instituciones sociales deben ser instrumentos al servicio de esta dignidad.

En concreto, deben impulsar el reconocimiento práctico y la promoción efectiva de los derechos humanos. Como concejala de IU en la confluencia de Adelante Huelva, procuro que mi acción política tenga la dignidad humana como centro de la vida y el bien común como guía de la acción política (papa Francisco, 1 de mayo de 2014). De ahí, el impulso al cambio en el modelo de ciudad, en torno a tres claves:

1) Cambio en las prioridades presupuestarias del Ayuntamiento, hacerlo de manera participativa y con perspectiva de género, para poner y atender las necesidades de las personas más empobrecidas de Huelva con incremento del dinero dedicado al Plan de empleo público municipal como garante de justicia e igualdad, al diseño y ejecución de un Plan de Inclusión Social Municipal que vertebre toda la intervención de las políticas sociales públicas y a la creación de una banca pública municipal: establecer microcréditos para las micro pymes (familiares), fomentando la creación de empresas de economía social, todo ello consensuado con la ciudadanía y las distintas entidades sociales y políticas de la ciudad.

2) El cuidado de la casa común como guía para transformar Huelva en una ciudad con una industria dedicada a la descontaminación, generadora de empleo de calidad, especialmente dirigida a la eliminación de las 1.200 hectáreas de fosfoyesos acumulados en sus marismas, y al cuidado de sus espacios naturales.

3) Cambio en las relaciones entre las personas, manteniendo las redes solidarias surgidas en la pandemia, para construir una ciudad en la que el cuidado de la vida sea un eje fundamental de la misma.

Todo ello desde un marco de acuerdos en el que participe toda la ciudadanía, los agentes sociales, económicos, políticos de Huelva. Entiendo, con Francisco, que «la política, tan denigrada, es una altísima vocación, es una de las formas más preciosas de la caridad, porque busca el bien común» (Evangelii gaudium, 205). •