Lecturas para un verano «pandémico»

Lecturas para un verano «pandémico»
La reciente publicación por parte de Ediciones HOAC de la novela Tiempos convulsos, de la escritora Ana María Castillo –también destacada poeta– invita a sugerir para este verano «pandémico» además, por supuesto, de la lectura de esta reveladora novela en primer lugar, la de algún otro relato que transite por alguno de los derroteros por los que se desenvuelve esta.

 

Los cuerpos partidos
Álex Chico
Candaya Narrativa. 2019
256 págs.

Este puede ser el caso de Los cuerpos partidos, editada por la editorial Candaya a finales de 2019. Su autor, Alex Castillo (1980), natural de Plasencia, cuenta ya con una importante trayectoria como narrador, ensayista y poeta.

La odisea migratoria de unos personajes en busca de trabajo y huyendo de la pobreza traza el hilo argumental de la novela de Alex Castillo, a partir de la indagación que Chico hace del viaje que desde tierras granadinas emprendiera su abuelo. La forma testimonial en que se narra –en primera persona y recurriendo a la memoria– lleva la historia contada al terreno de la experiencia, de ahí su raigambre fragmentaria y verbal. Es un guiño claro a la cercanía del lector (yo como tú…).

El relato del pasado no como nostalgia, sino como complejidad de nuestro presente hace de la lectura de esta novela una pausa para disfrutar y para pensar la familia obrera, el mundo del trabajo y las complicaciones que la migración añade. Es la lucha por la vida en su condición obrera.

El 4 de enero de este año 2020 se cumplieron los cien años de la muerte de uno de los novelistas que mejor retrató la sociedad española del siglo XIX, sobre todo su segunda mitad, Benito Pérez Galdós (1843-1920). Este verano puede ser también un buen momento para leer o releer alguna de sus novelas, particularmente cualquiera de las que escribe a partir de 1880, en las que el esquematismo social anterior se despliega en toda su complejidad. La relación sujeto-sociedad y su dinámica excluyente –radicada en el dinero y en la posesión de los medios de producción– irá definiendo el tejido humano que Galdós dibuja de pobres, desempleados y trabajadores explotados.

 

Fortunata y Jacinta 
Historia de dos casadas
Benito Pérez Galdós
Fecha publicación: 1886-1887

Son muchas las obras que podemos mencionar, pero en esta ocasión nos inclinamos por Fortunata y Jacinta. Historia de dos casadas (1886-1887).

Es Fortunata y Jacinta una novela extensa pero de fácil lectura. Y caleidoscopio de la pobreza, de la desigualdad social y de la exclusión que el poder y el dinero practican en el seno de los grupos humanos. La difícil interacción entre el individuo y la sociedad a lo largo del siglo XIX terminará por desembocar en la lucha por vivir a finales del siglo XIX y hasta la I Guerra Mundial. Y explica el fatal desenlace del relato galdosiano. El escritor canario afincado en Madrid, a través de la historia de estas dos casadas, de Fortunata y de Jacinta, representa como pocos esa tensión de la que venimos hablando, y escenifica su incomunicación en distintos escenarios como el de la política, el del matrimonio, el de la familia, la Iglesia, la dialéctica barrio / ciudad, ocupación / ociosidad, y la propia jerarquización de los grupos sociales.

 

Elogio del conflicto
Miguel Abenasayag y Angelique Del Rey
Madrid 2018, Akadia

En el ámbito del pensamiento, proponemos la lectura del primer volumen del Elogio del conflicto (Madrid, Akadia Editorial, 2018), de Miguel Abenasayag –filósofo y psicoanalista franco-argentino– y Angelique Del Rey –filósofa y pedagoga francesa–. A partir de este concepto, el conflicto, sus autores proponen un análisis de nuestra sociedad, y ponen el acento en el bien común, en la diversidad y en el «otro». Y advierten de los riesgos del «sujeto normalizado» que, buscando su seguridad, niega la existencia de esta heterogeneidad y los conflictos que implica, y, en su lugar, alienta el rechazo, el formateo de todo aquello que le resulta incómodo: el inmigrante, el disidente, el distinto, en suma.

La idea de conflicto no es nueva, cuenta con un dilatado discurso en los dominios de la filosofía, de la sociología y de la teoría política. Pero sí es revelador el enfoque que proponen estos dos pensadores. Las primeras palabras de este volumen primero ya atrapan la curiosidad del lector: «Herederos de una época que durante mucho tiempo ha creído en la posibilidad de eliminar el conflicto, hoy nos asusta todo aquello que amenaza nuestras vidas y nuestras sociedades […] Hemos considerado el conflicto principalmente en términos de su superación para ir hacia una solución: concebimos los conflictos como un medio para alcanzar un fin, como un momento difícil que es necesario sobrepasar. Esta es la razón por la cual nuestros contemporáneos se encuentran “desarmados”».

Ante la «insistencia de las guerras, las violencias, las problemáticas ecológicas, las injusticias y las distintas formas de opresión que se consolidan», la pregunta fundamental es «¿de qué otra manera podemos pensar los términos de un conflicto que no sea dentro de la búsqueda de su superación?».

En este primer volumen del Elogio del conflicto, los autores realizan un análisis general de los conflictos hasta el punto de proponer la «hipótesis de una realidad ontológica del conflicto». Para ello analizan su expresión social en la democracia, su expresión personal en el interior de la vida cotidiana y la más exterior de la guerra. Los peligros del rechazo del conflicto y la lógica del enfrentamiento a que conduce este rechazo cierran este breve recorrido. Y dejan para el segundo volumen el discernimiento de qué tipo de compromiso y acción conviene a una época como la nuestra.