Unidos en la oración por “una economía sin trata de personas”

Unidos en la oración por “una economía sin trata de personas”
Bajo el título “Economía sin trata de personas” se celebra el lunes 8 de febrero el VII Día Mundial de Oración y Reflexión contra la Trata de Personas. Una jornada que el Papa convoca desde el año 2015 y que tiene lugar en el día en que se recuerda la memoria litúrgica de Santa Josefina Bakhita, la religiosa sudanesa que sufrió la esclavitud y fue víctima del sistema económico y social de su tiempo.

También nuestro sistema económico y social produce víctimas, entre ellas las víctimas de trata, por lo que resulta imprescindible cuestionarnos, interiorizar y meditar sobre los valores que imperan en nuestra sociedad de consumo y que se contraponen al mundo humano, justo y sostenible que el Papa nos propone en la encíclica Fratelli tutti.

Esta es la reflexión a la que se nos invita para esta jornada de oración contra la trata de personas, y que en el actual contexto de crisis, provocada por la Covid-19, se hace aún más necesaria. Según destaca el obispo presidente de la Subcomisión Episcopal de Migraciones y Movilidad Humana, Juan Carlos Elizalde, la pandemia se está cebando con este colectivo de personas especialmente vulnerables y así como están surgiendo nuevas pobrezas, lo hacen también las distintas modalidades de trata.

La centralidad de la persona

Mujeres y niños son los principales objetivos de este tráfico y, en mayor medida los que pertenecen a los sectores sociales que son “invisibles”. También son víctimas potenciales aquellas personas que proceden de familias empobrecidas y con pequeños ingresos en las zonas rurales y urbanas marginadas, especialmente las mujeres que se dedican a la agricultura a pequeña escala, la venta ambulante, las jornaleras, limpiadoras y otros trabajos y servicios no cualificados.

Esta jornada nos llama a emprender cambios, tanto individuales como sociales, para transformar nuestro modelo económico y que podamos caminar hacia un mundo en el que las personas estemos en el centro de toda la actividad comercial y empresarial, en el que la economía sea un medio para ayudarnos a crecer y a construir una ciudadanía en la que no tenga cabida la desigualdad, ni tenga lugar la injusticia, ni la trata de personas como la forma más extrema de abuso y explotación.

Jornada de oración y reflexión

La Subcomisión Episcopal de Migraciones y Movilidad Humana ha preparado una vigilia que tendrá como eje central el lema de la jornada, “ Economía sin trata de personas”. La celebración está dividida en cuatro partes, cada una de ellas con dos momentos, cada uno de los cuales tendrá una duración de cuatro minutos. Todas las partes tendrán la misma estructura, que comenzará con la motivación y la colocación unos símbolos. Después se reflexionará a partir de frases de la encíclica Fratelli tutti, un testimonio, un texto bíblico y un canto.

“Cada parte de nuestra oración nos ofrecerá claves que nos permitan encaminarnos hacia una economía inclusiva y sostenible. La Palabra de Dios nos iluminará y el encuentro con el Dios de la Vida nos impulsará al cambio”, indica el material elaborado para seguir la vigilia.

Estos materiales están incluidos en la completa revista dedicada a esta Jornada de Oración y Reflexión contra la Trata de Personas que ha sido elaborada por el Departamento de Trata de la Subcomisión episcopal, en la que también podemos encontrar un artículo que nos acerca a la vida de Santa Josefina Bakhita, testimonios, reflexiones sobre la encíclica Fratelli tutti, una entrevista a Juan Crisóstomo Nangagahigo Rwangeyo, director y consiliario del Secretariado Diocesano de Migraciones, o un reportaje sobre la respuesta de la Iglesia durante la Covid-19 en las mujeres víctimas de trata.