Mucho camino aún por recorrer para la igualdad

Mucho camino aún por recorrer para la igualdad

Las mujeres siguen soportando grandes desigualdades respecto de los hombres. Incluso después de la Ley de Igualdad, aprobada por el año 2007. Casi 14 años después, estas medidas siguen resultando insuficientes para acabar con la desigualdad que sufren las mujeres. Más desempleo femenino; brecha salarial y en las pensiones; la escasa presencia de mujeres en puestos de responsabilidad tanto en el sector público como en el privado; problemas de conciliación; la violencia de género, etc., todas ellas siguen mostrando que no hemos alcanzado los objetivos de esa ley.

En esa Ley de Igualdad, como principal medida para abordar las desigualdades entre mujeres y hombres en el ámbito laboral, se contempló el deber de negociar planes de igualdad. Pero, inicialmente, solo para empresas de más de 250 trabajadores. La implantación de los planes de igualdad en empresas más pequeñas, que son el adn de nuestro sistema económico, no llega hasta el año 2019. Doce años después, el RD-Ley 6/2019 reduce de 250 a 50 el número de personas en plantilla para que en una empresa sea obligatorio negociar un plan de igualdad. Esta normativa, a pesar de ser aprobada en 2019, se está aplicando progresivamente y será a partir del 7 de marzo de 2021 cuando sea obligatorio para las empresas de más de 100 personas en plantilla. Y tendremos que esperar hasta el 7 de marzo de 2022 para que sea obligatorio en todas las empresas de más de 50 trabajadores.

Es muy pronto aún para hacer una valoración sobre si la negociación de los planes de igualdad va a ser efectiva para acabar con la brecha salarial o con las desigualdades de género, pues aún se está aplicando de forma paulatina. Lo que si podemos ver es que se han quedando fuera de esta normativa las pequeñas empresas (entre 10 y 49 trabajadores) y las microempresas (menos de 10 trabajadores) que son la gran mayoría del tejido empresarial en nuestro país.

Han quedando fuera de esta normativa
las pequeñas empresas y las microempresas
que son la gran mayoría del tejido empresarial
en nuestro país

Actualmente hay una avalancha de empresas que tienen que tener negociados los planes de igualdad antes del 7 de marzo de este año. Pero somos incapaces de ver que esta realidad va mucho más allá: que el objetivo es que las mujeres tengan una independencia económica y salgan del umbral de la pobreza en el que han estado ancladas a lo largo de la historia. Esa independencia económica les traerá herramientas necesarias para ser independientes en los diferentes ámbitos de su vida.

Detrás de las cifras hay personas, mujeres que no consiguen ser vistas igual que los hombres en el mercado laboral. Que siguen siendo hoy perceptoras de los salarios más bajos, cosa que les conduce a elegir ser la persona cuidadora de la familia si uno de los dos progenitores tiene que dedicarse a los cuidados. Continúa la creencia de que el hombre “gana más” y el salario de la mujer está considerado como “una ayuda a la economía familiar”, consideración que lastra las carreras profesionales de las mujeres.

Además de esto, en los últimos días la CEOE ha presentado impugnación al Real Decreto 901/2020 por el que se regulan los Planes de Igualdad y su registro. Por otro lado, una reciente sentencia del Tribunal Superior de Justicia concreta que los planes de igualdad tienen el carácter de negociación colectiva y no se pueden utilizar comisiones ad hoc para su negociación donde no existe representación de las personas trabajadoras.

Quizás las empresas crean que la inversión en igualdad es muy costosa, pero está estudiado que la incorporación en igualdad de las mujeres al mercado laboral genera una mayor riqueza económica. Y la reducción de la brecha salarial aumentará el PIB del país en aproximadamente un 16%.

Esta normativa llega a nuestro país en la actual crisis sanitaria que vive el mundo entero, con un gran número de expedientes de regulación de empleo temporal (ERTE), que amenazan con convertirse en ERE o cierres empresariales. El sector servicios, mayormente feminizado, es uno de los mayores castigados por esta pandemia del covid-19 con un sector turismo muy difícil de recuperar.

Hay que tener en cuenta, que la mujer conforma la mitad de la población, que actualmente están sobrecualificadas, y que aun así siguen viendo afectados sus derechos fundamentales. Siguen sufriendo graves discriminaciones en diferentes esferas de su vida, desaprovechándose su talento. Una vez más, una crisis más, la mujer no debe ser la que peor parada salga. Por ello es necesario, que la implantación de los planes de igualdad se tome en serio, y que no sea la crisis actual una excusa más, para, una vez mas, no trabajar por la igualdad.