Salud y seguridad en el trabajo

Salud y seguridad en el trabajo

Desde León XIII en la enseñanza oficial de la Iglesia sobre cuestiones sociales el trabajo ha sido tema ineludible de discernimiento. Las encíclicas Mater et magistra, Populorum progresio, Laborem exercens ofrecen una visión cristiana del trabajo como valor humanizador en sí mismo, en su propia densidad. Una visión que también amplía el papa Francisco en su encíclica sobre la ecología. Como apuntes para una teología del trabajo todavía por hacer, valgan algunas frases de esos documentos.

«Estamos llamados al trabajo desde nuestra creación». Luego el trabajo pertenece a la dignidad de la persona; es vocación y derecho de todos. «Por eso, en la actual realidad mundial, más allá de los intereses limitados de las empresas y de una cuestionable racionalidad económica, es necesario que se siga buscando como prioridad el objetivo de acceso al trabajo por parte de todos». El trabajo implica una salida para darse a una tarea que no siempre tiene asegurado el éxito; y hay tareas de riesgo mayor para la vida y dignidad de las personas que exigen especiales cuidados y medidas especiales. De ahí el justo reclamo por la salud y seguridad en el trabajo.

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