¡Las vidas de las personas migrantes importan! STOP racismo en la Región de Murcia

¡Las vidas de las personas migrantes importan! STOP racismo en la Región de Murcia
Murcia contra el odio, el racismo y la xenofobia. Fotos | Ainhoa Górriz Ciáurriz, @ainhoagorriz10 | Vía @laverdad_es
La plataforma STOP racismo Región de Murcia integrada por movimientos sociales, eclesiales, sindicales y partidos políticos se concentran, el próximo domingo 27 de junio a las 19.30h en la plaza de España de Cartagena, contra el racismo, el fascismo y la xenofobia.

Esta nueva convocatoria viene precedida de una concentración realizada el 25 de junio en Murcia. Los movimientos que componen esta plataforma, entre los que se encuentran los trabajadores cristianos de la HOAC de Murcia, muestra su rechazo y repulsa a los ataques de odio racial que se están produciendo en la región. El asesinato “atroz” de Younes Bilal, ocurrido el 13 de junio, ha sido el detonante para que esta plataforma “luche con unidad frente al racismo, la xenofobia, el fascismo y la exaltación al odio”.

Manifiesto contra el racismo, el fascismo y la xenofobia

Hoy es un día triste para todos aquellos que amamos la democracia y la libertad. Hoy, será recordado en nuestra memoria como el día en que los ciudadanos de la región de Murcia de todos los orígenes, culturas y religiones salieron a la calle para luchar con unidad frente al racismo, la xenofobia, el fascismo y la exaltación al odio alentada por la extrema derecha. Hoy supone un antes y un después para nuestra región.

El pasado domingo 13 de junio, el ciudadano Younes Bilal, que llevaba casi dos décadas en España, murió casi en el acto tras recibir 3 tiros en el pecho en una cafetería del Puerto de Mazarrón de Murcia.

Su asesino fue Carlos Patricio, un exmilitar madrileño de 52 años, que en el momento de los hechos no dejaba de increpar e insultar a una joven camarera, así como al grupo de clientes que allí se encontraban. Un hombre que vociferaba “moros de mierda” y que alentaba a los clientes a abandonar el local. No contento con esto, el asesino decidió acabar con la vida de Younes con un arma de fuego. Se dirigió a la víctima y le pidió que se levantara alardeando de su poder, para después, matarlo a bocajarro.

El resultado de tan atroz crimen ha supuesto la orfandad de 3 niños menores de 9, 14 y 16 años, y el dolor de una mujer que amaba a su marido.

Younes no ha sido el primero en morir por un crimen racial en España, pero esperemos que sea el último. Muchas otras personas, lamentablemente, han perdido la vida o han visto peligrar su vida por el mero hecho de tener un color de piel u origen diferente.

No muy lejos, en Cartagena, el 16 de junio una mujer española apuñaló por la espalda a otra mujer ecuatoriana en una cola de reparto de alimentos de Cáritas. “Los inmigrantes me quitan la comida”, gritaba airada mientras se producía la brutal agresión.

Si miramos un poco más atrás en el calendario, el alcalde de Lleida denunció hace dos semanas una brutal agresión racista de cinco personas a un ciudadano senegalés.

El domingo 16 de mayo, el ciudadano hondureño Nelson Joel Vasquez fue brutalmente agredido por cinco policías de la Comisaría del Barrio del Carmen de Murcia. Un ciudadano español se llevó una paliza por grabar el abuso policial en un vídeo que podéis ver por las redes sociales y que también se difundió por la televisión murciana. El brazo de uno de los policías asfixiando a Nelson contra el suelo recuerda dolorosamente al caso de George Floyd. Por suerte, Nelson no fue asesinado, pero la policía lo ha denunciado por tres delitos, entre ellos se han inventado una tentativa de homicidio, y ahora pende sobre su cabeza y la de su familia la amenaza de ser expulsados del país por tener causa penal abierta lo cual es incompatible según la ley de extranjería con la tramitación del permiso de residencia. La policía racista sabe muy bien quién es vulnerable administrativamente y quién se encuentra solo y sin red de apoyo para ejercer su injustificada y desmedida violencia que, la mayor parte de las veces les sale gratis porque el más grande de los privilegios del racismo institucional es que goza de total impunidad.

¿Y qué decir del caso Tarajal?

El 6 de febrero de 2014 alrededor de 200 personas migrantes intentaron entrar en Ceuta. Aproximadamente 90 alcanzaron la zona fronteriza de la playa del Tarajal, e intentaron cruzar a nado. Al menos 15 personas murieron ahogadas porque los agentes de la Guardia Civil intentaron evitar que alcanzaran tierra firme mediante el uso de pelotas de goma, salvas detonadoras, y botes de humo. ¡Hablamos de 15 personas asesinadas por las fuerzas de la ley sin consecuencias legales!

La causa ha sido archivada y los responsables de estas 14 muertes no han sido condenados. ¿Acaso no demuestra eso lo poco o nada que vale la vida de una persona por su color de piel y por su condición de clase?

La lista podría alargarse hasta el asesinato de Lucrecia Pérez en noviembre de 1992, el declarado oficialmente como primer asesinato por racismo ocurrido en territorio español. A esta dominicana le pegaron dos tiros en Aravaca (Madrid) cuatro encapuchados, militantes de grupos de extrema derecha, uno de ellos, ex guardia civil.

¿Acaso no eran personas? ¿Acaso no somos personas?

Por eso y mucho más no nos cansaremos de repetirlo: ¡Las vidas de las personas negras, latinoamericanas, marroquíes, africanas y afrodescendientes importan! 

¿Qué está pasando?

El asesinato a tiros de Younes en Mazarrón, el apuñalamiento de la mujer ecuatoriana en Murcia o la agresión policial a Nelson son la cristalización en violencia física de los discursos del odio que se han normalizado en España y en particular en nuestra Región. Ciertos políticos están  alimentando de odio su discurso, provocando la intolerancia y el rechazo hacia todos aquellos y aquellas de diferente color u origen.  Nuestra región se encuentra cada vez más desprotegida y vulnerable ante un clima político que alienta el enfrentamiento de sus ciudadanos hasta provocar la muerte.

La extrema derecha con VOX a la cabeza, legitima el discurso del odio, y eso es la punta de lanza de la violencia física. La extrema derecha sigue instrumentalizando el discurso del odio hasta provocar la muerte. No son hechos aislados ni los asesinos están locos. Es odio racial, y los culpables de que se extienda ocupan escaños, consejerías y tribunas de opinión.

Un discurso de odio beligerante del que lamentablemente se hacen eco los medios de comunicación sin condenarlo y sin acompañarlo de información proveniente de fuentes cercanas a los derechos humanos.

Los delitos de odio por racismo y xenofobia han aumentado un 21% en 2019 según un informe del Ministerio del Interior, y eso no es otra cosa que la consecuencia directa del discurso de odio de la ultraderecha de este país y de nuestra región.

¿Es esto lo que queremos para España? ¿Qué fascistas con pistolas nos maten? ¿Qué personas racistas alentadas por su impunidad nos ataquen? ¿Hasta dónde vamos a llegar? España no es un país de nazis, pero lo que ha pasado en Mazarrón es el resultado de la violencia con la que VOX está incendiando nuestros barrios y pueblos. Basta ya de permisividad y de dar voz  a estos impresentables en los medios de comunicación regionales.

¡Las vidas de las personas negras, marroquíes, latinoamericanas,  africanas y afrodescendientes importan! Son vidas venidas y nacidas aquí para construir prosperidad y para compartir. No para ser esclavos de los agroindustriales, ni para que los niños sean segregados sin vergüenza en los colegios, ni para sufrir violencia laboral, marginación y abusos de todo tipo.

El racismo institucional afecta a nuestra población de diferentes formas y en diferentes dimensiones. Especialmente a las personas más vulnerables, mujeres, niños y niñas.

Las temporeras son víctimas de abusos laborales y sexuales a manos de los empleadores o por su entorno.

Las personas migrantes siguen realizando trabajos que nadie quiere, con los peores sueldos y sin derechos laborales.

Aquellos que no consideramos ni siquiera dignos para ser “esclavizados” y que se juegan la vida en el mar y el desierto, los encerramos en cárceles llamadas CIES sin haber cometido delito alguno, violando todos los derechos humanos y constitucionales. Todo ello amparado en un marco legal que facilita la explotación y la segregación de los migrantes gracias a  una ley de extranjería indigna de un país democrático.

Nuestros niños y niñas son insultados y vejados. Sufren de baja autoestima. Quedan huérfanos, desamparados o secuestrados por las propias instituciones. Las mismas instituciones que los invisibilizan, les hostigan, les infravaloran o clasifican desde el momento mismo de su nacimiento. Las mismas instituciones que se niegan a darles una oportunidad y que luego les señalan con el dedo “como menas”. A mediados de mayo dos menores migrantes fallecieron en un centro de acogida en Andalucía. ¡Centros de acogida que son subvencionados con nuestros impuestos! ¿Podemos seguir llamándolos centros de acogida? ¿No serían más bien centros de desamparo? ¿Es esa la sociedad que queremos construir para el mañana? ¿Es ese el mundo que queremos heredar?

Este asesinato, va a servir para hacernos más fuertes, y poder luchar frente a la injusticia social, laboral, educativa y racial. La muerte de Younes nos ha fortalecido, y por primera vez, ha unido a muchas personas de diferentes opiniones, saberes y procedencias para aprender y deshacer vuestra violencia.

Desde la plataforma STOP RACISMO REGIÓN DE MURCIA compuesta por migrantes, organizaciones antirracistas y  organizaciones de la sociedad civil, hoy más unidos que nunca, pedimos al gobierno regional que recapacite, y le instamos a tomar acciones y un cambio de rumbo político, para prevenir y acotar esta lacra que está asolando a nuestra región y a nuestra sociedad, llamada racismo.

Hay que señalar que la ley de extranjería, al condicionar la residencia al contrato de trabajo, entre otros aspectos, favorece el abuso y la explotación de los migrantes que no tienen “papeles”, por parte de empresarios mafiosos.

Por eso exigimos un nuevo marco legal en el que los trabajadores migrantes tengan en la práctica los mismos derechos que el conjunto de los trabajadores.

Hoy pedimos al gobierno regional el desarrollo de políticas públicas que apoyen una ley integral contra el racismo. Una ley que permita garantizar los derechos colectivos de aquellas personas vulnerables por el color de su piel y su origen y que castigue con mano dura el racismo. Políticas que ayuden a prevenir los lamentables hechos que estamos denunciando hoy aquí.

Hoy pedimos al gobierno regional que apoye un nuevo marco legal a través de una ley de extranjería que impida la explotación y el abuso al que es sometida a día de hoy la población migrante y exigimos el cierre definitivo de los CIE, ya que entendemos que la propia privación de libertad por una falta administrativa es una vulneración de derechos humanos en sí misma.

Hoy le pedimos a nuestro gobierno que garantice los derechos laborales de las personas migrantes, para acabar con las condiciones de esclavitud y semiesclavitud de miles de millones de personas que son obligadas a malvivir en asentamientos chabolitas, y cuyo único crimen, al parecer, es ser “migrante” y ser pobre. Personas que están muriendo en los campos de Murcia con salarios irrisorios y en condiciones insalubres. Mujeres que están sufriendo abusos sexuales y que por su condición de mujer migrante negra o marroquí y pobre, están en una situación de extrema vulnerabilidad. Los sindicatos tampoco pueden mirar para otro lado y deben incluir entre sus filas y puestos de responsabilidad personas migrantes, conocedoras de la realidad de los trabajadores más vulnerables. Los empresarios deben cumplir la ley y los convenios. ¡Basta de lucrarse a base de exprimir las vidas de personas vulnerables!

Hoy le pedimos a nuestro gobierno regional que impulse procesos de memoria histórica que permitan contextualizar el pasado, presente y futuro de la diversidad en la región de Murcia. España siempre ha sido diversa. Murcia siempre ha sido diversa. Negarlo es negar la verdad. Necesitamos políticas educativas para construir un paradigma educativo antirracista desde una nueva visión intercultural,  anticolonialista y antiesclavista que apueste por la justicia cognitiva. También le pedimos que ampare y acoja a los niños migrantes a los que maltrata y deja desprotegidos frente a un sistema que los condena a delinquir y que luego los juzga sin miramientos por ser delincuentes y señala inmisericorde con el dedo.

Hoy le pedimos al gobierno regional que nos escuche. Que los crímenes racistas tengan la misma visibilidad y condena que los crímenes machistas. Las jerarquías sociales no pueden basarse sobre la segregación racial, sosteniendo hegemonías ideológicas mediante discriminación y prejuicios. No pueden seguir negando las múltiples identidades. No pueden seguir fomentando el desconocimiento entre grupos culturales. No pueden seguir atacando gravemente los derechos humanos fundamentales y civiles de ciudadanos de pleno derecho.

Hoy salimos a gritar alto y claro a las autoridades que no vamos a permitir ni un asesinato más,  ninguna agresión más por cuestión racial, porque entonces saldremos no una, sino mil veces si es necesario, a denunciar vuestro odio y racismo. Alto y claro.

Porque es una vergüenza convivir en una sociedad que asesina a sus ciudadanos.

Porque es una vergüenza ver que una sociedad es capaz de marginalizar, vejar y violar los derechos humanos más fundamentales, con total impunidad.

Porque es una vergüenza tener que estar hoy aquí, en pie, lamentando la muerte de nuestro hermano YOUNES y de otros muchos que han fallecido o han sido agredidos.

¿Qué tipo de sociedad queremos que hereden nuestras niñas, niños y jóvenes?

¿Qué tipo de sociedad deseamos?

Ninguna cultura evoluciona si no es a través del contacto con otras culturas.

El asesinato de Younes, es un asalto a la democracia y a los derechos humanos.

Por eso y mucho más hoy la Región de Murcia se pone en pie contra el racismo, el fascismo y la xenofobia y llama a todas las organizaciones sociales y civiles a levantar el puño y gritar bien fuerte, aunque nos dejemos la voz: ¡STOP RACISMO!