Yayo Herrero: «Hay que crecer menos en lo material y mucho más en lo relacional y comunitario»

Yayo Herrero: «Hay que crecer menos en lo material y mucho más en lo relacional y comunitario»
Yayo Herrero
Yayo Herrero, antropóloga y activista ecofeminista, forma parte de Ecologistas en Acción. Fue coordinadora del Centro de Estudios e Información Medioambiental en la Universidad Complutense de Madrid y directora de FUHEM. Es una de las voces más firmes en defensa de las bases naturales que hacen posible la vida.

¿Qué tendría que pasar en la próxima Conferencia sobre el cambio climático en Glasgow para revertir el calentamiento global?

Tendría que producirse un acuerdo vinculante entre los países que permitiese encaminarse decidida y urgentemente hacia una transformación de los metabolismos económicos globales basada en la reducción de la esfera material de la economía, la reorientación de los modelos de producción y consumo, la resiliencia y la justicia.

¿Por qué insiste en que el capitalismo no es compatible con la vida en la Tierra?

Porque descansa en la extracción de materiales y energía, en la explotación y aceleración de los ciclos naturales y en la generación de residuos. Todo ello de forma creciente y exponencial en un planeta que, sin embargo, tiene límites físicos ya superados. Nada puede crecer de forma ilimitada en la tierra. Lo que llamamos crisis ecológica no es más que el encontronazo entre dos dinámicas opuestas: la del capital y la de la vida. Es urgente meterle mano al tema, porque la economía global tal y como se ha desarrollado durante los últimos dos siglos, pero sobre todo en los últimos ochenta años, no se va a poder mantener.

¿Ha comenzado la desinversión de la industria de los combustibles fósiles?

La desinversión es el resultado, entre otras cosas, de haber alcanzado el pico del petróleo y estar próximo el de otros minerales fósiles. La extracción de petróleo ya no es una actividad rentable, ni en lo energético, ni en lo económico. Los intereses económicos se desplazan hacia otras fuentes de generación energética y, por tanto, a la extracción de otros minerales.

En 2005 la extracción de petróleo convencional (el que es más fácil de extraer y tiene mejores prestaciones) alcanzó una especie de meseta y desde entonces su extracción ha venido declinando. En 2008, según Antonio Turiel, probablemente se haya alcanzado el pico de extracción de todos los tipos de petróleo. Se calcula que el gas natural alcanzará su pico de extracción entre 2020 y 2039 y el carbón entre 2025 y 2040.

El problema es que no hay una alternativa que tenga las tasas de retorno energético que tienen las energías fósiles.

¿Es realista esperar que las energías limpias, el coche eléctrico o la digitalización de la economía permitan sostener las mismas dinámicas económicas?

Los estudios científicos nos dicen que es físicamente imposible. Todos esos procesos dependen de minerales finitos y escasos. La generación de energía, a partir de fuentes renovables, la fabricación de coches eléctricos y la tecnología digital a una escala desmedida requieren, además, energía fósil para la extracción de las materias primas y para los procesos de fabricación. Se corre el riesgo de utilizar una buena parte de la energía solo para generar la propia energía.

Por fuerza, la dimensión material de la economía decrecerá. La cosa es cómo y perjudicando o protegiendo a quién.

¿Se puede confiar en la innovación tecnológica, para revertir el cambio climático?

La tecnología es condición necesaria para afrontar la situación grave que tenemos por delante, pero no es condición suficiente. Debe a ayudar a conseguir una optimización del uso de recursos en un contexto de reducción de la parte material de la economía, pero no puede conseguir que todo siga como hasta ahora, simplemente con un cambio de fuentes.

El petróleo ha tenido una serie de características que han permitido globalizar la economía y hacerla crecer durante un tiempo (bien es verdad que solo para algunas partes del mundo y a costa de desbaratar los ciclos naturales y agotar los recursos). El resto de fuentes energéticas tienen una serie de problemas. El primero es la dependencia de materiales finitos como uranio, cobalto, litio, cobre, neodimio, disprosio… Pero además presentan importantes problemas de irregularidad, de almacenamiento –por ejemplo, el hidrógeno– y son dependientes del petróleo.

Lo que llamamos crisis ecológica
no es más que el encontronazo entre
el capital y la vida

Conoceremos todavía algunas mejoras técnicas que permitan optimizar los procesos, pero los avances son cada vez más limitados en términos de eficiencia.

Muchas veces se habla incrementar la energía de fisión nuclear. No es una solución estructural –aparte de sus otros graves problemas– por la cuestión de la disponibilidad de uranio. En cuanto a la energía de fusión, es la eterna promesa desde los años cuarenta. Estamos muy lejos de que pueda tener un desarrollo comercial que, por otro lado, se vería dificultado por la propia disponibilidad de materiales para construcción de plantas y las brutales inversiones.

En cualquier caso, el sueño de una disponibilidad ilimitada no resuelve ni la adaptación al cambio climático, ni la escasez de minerales, ni la alteración de los otros ciclos naturales. Se mire por sonde se mire, el modelo actual no se sostiene.

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