Honduras e India

Honduras e India

Honduras | Desastre en las maquilas

Desde el golpe de estado de 2009 la pobreza se ha incrementado mucho en Honduras. Antes ya era muy alta, el 47% de los hondureños vivían en la pobreza, ahora son el 63%, la mitad de ellos en extrema pobreza. El 70% de los hondureños dependen de la economía informal. También desde el golpe de estado se ha incrementado la privatización de todo, se ha dado carta blanca a las multinacionales más voraces para producir en el país con salarios de hambre y se ha instalado la corrupción y el tráfico de drogas. Todo ello con el beneplácito de Trump. Muchos más hondureños que han huido hacia EEUU para intentar sobrevivir. El dinero que envían a sus familias es esencial para la supervivencia de miles de familias hondureñas. Ahora muchos de ellos ya no pueden enviar ese dinero, porque han perdido sus empleos.

La pandemia de la COVID-19 ha agravado aún más la situación de trabajadores y trabajadoras en Honduras. En el caso de las maquilas, que fabrican sobre todo para marcas de EEUU, el desastre es total. Al principio muchas de las fábricas se negaron a cerrar, pese a lo decretado por el Gobierno. Obligaron a sus trabajadores a ir a los puestos de trabajo sin medida de protección alguna. Ahora la mayoría de las fábricas textiles ya están cerradas y cientos de miles de trabajadores y trabajadoras se han quedado sin nada. Solo en algunas fábricas con organización sindical han cobrado algo, muy poco. Unas pocas fábricas producen ahora mascarillas y batas médicas. Los trabajadores siguen sin protección alguna. Otras fábricas de, por ejemplo, cerveza y refrescos, siguen con la producción, también sin protección alguna. Algunas empresas, además, han aprovechado la ocasión para sustituir a trabajadoras y trabajadores con contratos fijos por otros con contratos temporales.

India | Trabajadoras domésticas

En la India la inmensa mayoría de la población activa se encuentra en la economía informal, con salarios extremadamente bajos, largas jornadas de trabajo, sin protección de seguridad social… Ahora, con la pandemia, la economía que impulsan con su trabajo los deja tirados en la cuneta. En muchos casos no tiene acceso a los programas de ayuda del Estado, de los que sí pueden beneficiarse los trabajadores de la economía formal. Su única posibilidad se limita a intentar sobrevivir.

Entre los trabajadores más afectados están las trabajadoras domésticas. Muchas de ellas son migrantes interiores del país. Están en la parte inferior de la estructura ocupacional, con muy bajo estatus social y reconocimiento. De siempre viven muy precariamente y son víctimas de todo tipo de abusos, lo que ahora se ve aún más agravado.

La mayoría de estas trabajadoras son las principales generadoras de ingresos de sus familias. Ahora algunas lo han perdido todo. Muchos empleadores no les pagan nada y su permanencia en las ciudades se ha convertido en un desafío diario por la supervivencia. Muchas han regresado a sus aldeas como han podido, otras permanecen en las ciudades. Suelen vivir en colonias o barrios marginales, sin reconocimiento legal y con dificultades para acreditar su identidad, lo que dificulta más aún su acceso a las ayudas del Estado. Para comer solo pueden recurrir a lo que les facilitan algunas ONG. Sus viviendas son espacios diminutos y en los que es casi imposible permanecer por el calor asfixiante.