El sueño de dignidad de Francisco

El sueño de dignidad de Francisco
En un contexto de resignación y desencanto en el que a los beneficiarios del «desorden establecido» les conviene que arraigue la convicción de que no hay alternativas, Francisco nos invita a soñar a lo grande y a hacer realidad nuestros sueños.

Porque el Dios bíblico «cuestiona todo tipo de determinismo o fatalismo que pretenda justificar la indiferencia como única respuesta posible», y, por el contrario, nos habilita «para crear una cultura diferente que nos oriente a superar las enemistados y a cuidarnos unos a otros» (n. 57).

En esta línea, el capítulo tercero de la Fratelli tutti de Francisco plantea el reto de «pensar y gestar un mundo abierto». Su propuesta, con sabor a evangelio, es absolutamente contracultural, como no podía ser de otra manera en una cultura individualista e inmediatista que genera exclusión e inequidad y que el Papa radiografía y denuncia proféticamente.

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