El Sínodo de las Mujeres: hacia una fraternidad real entre hombres y mujeres en la Iglesia

El Sínodo de las Mujeres: hacia una fraternidad real entre hombres y mujeres en la Iglesia
Foto | ©2021 Catholic News Service
En la conclusión de El segundo sexo (1949) Simone de Beauvoir escribía: «El hecho de ser un ser humano es infinitamente más importante que todas las singularidades que distinguen a los seres humanos; la circunstancia, lo dado, nunca confiere superioridades: la “virtud” (…) se define en el nivel de “lo que depende de nosotros”».

«En ambos sexos se desarrolla el drama de la carne y el espíritu, de la finitud y de la trascendencia; los dos son devorados por el tiempo, la muerte los acecha y ambos sienten la misma esencial necesidad del otro; pueden obtener de su libertad la misma gloria; y si supieran disfrutarla, ya no les tentaría disputarse falsos privilegios; entonces podría nacer entre ellos la fraternidad».

Solo cuando hombres y mujeres se reconozcan mutuamente como iguales en sus diferencias y asuman la ambigüedad propia de lo humano y la mutua dependencia, podrá nacer la una fraternidad real más allá del paternalismo y la sumisión. En este proceso, tanto los hombres como las mujeres y las instituciones sociales tenemos todavía un largo camino por recorrer. Tan necesario es el cambio de mentalidades como el cambio de estructuras.

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