En octubre, cada 10 horas hubo un siniestro laboral mortal

En octubre, cada 10 horas hubo un siniestro laboral mortal
78 personas trabajadoras pierden la vida en un mes.

El derecho a la salud y seguridad en el trabajo no mejora. La siniestralidad laboral con resultado de muerte ha aumentado en 78 trabajadores, en este mes de octubre, que se suman a las 524 personas trabajadoras que no volvieron con sus familias, desde enero a septiembre de este año.

El avance provisional de datos recientemente publicados por el Ministerio de Trabajo y Economía Social muestran la magnitud de este drama social: 602 personas trabajadores perdieron la vida ganándose el pan en estos diez meses de 2023.

Las principales causas de esta siniestralidad son los infartos y derrames cerebrales; como resultado de una caída; por accidentes de tráfico; por atrapamientos y amputaciones; por choque contra objetos en movimiento o por ahogamiento… Andalucía, Cataluña, Comunidad de Madrid, Comunitat Valenciana y País Vasco, son los territorios con mayor incidencia de siniestralidad laboral con resultado de muerte. El cuadro se completa con 3.110 siniestros laborales graves; los de carácter leve, han sido 451.251; con baja laboral, 525.551; y sin baja laboral, 474.499 siniestros.

Si la realidad reflejada en la estadística se compara con el mismo mes del año pasado, como ofrece el Ministerio, señalaríamos que hay un descenso generalizado de la siniestralidad laboral, excepto en los llamados in itinere, los que se producen de camino al trabajo o del trabajo a casa, que aumentan.

Es bueno que la siniestralidad laboral interanual disminuya, pero ocurre que la tendencia es simplemente un escándalo intolerable. La plaga de siniestralidad laboral que se traduce en pérdidas de vida y dramas familiares, en un solo mes, de septiembre a octubre, han sido 78 las personas trabajadoras muertas. 2 vidas al día. En conjunto, se han producido más de 1.000.000 de siniestros de origen laboral en 10 meses.

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“¡Cuántas víctimas aún hay en el lugar de trabajo!”, recordaba el papa Francisco esta misma semana. Demasiadas como para no atender urgentemente, con políticas y recursos más determinantes, esta realidad del mundo del trabajo “cada vez más escandalosa y preocupante”. Un trabajo desprotegido, tantas veces precario y sin el reconocimiento efectivo a la salud y la seguridad, que aplasta, mata e que impide avanzar hacia un trabajo decente que cuide el derecho a la vida de los trabajadores y de las trabajadoras.

 

 

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