Crecen los ataques a los derechos laborales

Crecen los ataques a los derechos laborales
Como cada año, la Confederación Sindical Internacional (CSI) ha publicado el Índice Global de Derechos, en el que se analiza la situación de los derechos laborales y sindicales en 144 países de todo el mundo.

Según el análisis sindical los diez peores países del mundo en lo que se refiere al respeto de los derechos laborales son: Bangladesh, Brasil, Colombia, Egipto, Filipinas, Honduras, India, Kazajstán, Turquía y Zimbabwe. En las conclusiones del Índice 2020 se destaca que en el 85% de los 144 países analizados se ha violado el derecho de huelga, en el 80% el derecho de negociación colectiva, ha aumentado el número de países donde se impide el registro legal de sindicatos, los trabajadores no tienen acceso a la justicia o lo tienen restringido en el 72% de los países, se produjeron arrestos y detenciones de trabajadores en 61 países, los trabajadores sufrieron actos de violencia en 51 países y en 56 se reprime la libertad de expresión.

Se ha producido el mayor número de vulneraciones
de derechos de los trabajadores y trabajadoras
de los últimos siete años

La CSI subraya que se agudizan los efectos de la ruptura del contrato social y que este año se ha producido el mayor número de vulneraciones de derechos de los trabajadores y trabajadoras de los últimos siete años. Se ha intensificado, además, la tendencia por parte de gobiernos y empresas a restringir los derechos de los trabajadores y trabajadoras, limitando la negociación colectiva y el derecho de huelga, así como aumentan los obstáculos para participar en los sindicatos. Aumenta igualmente la tendencia de algunos gobiernos a la vigilancia de dirigentes sindicales en un intento de intimidar a los sindicatos y sus miembros. Así como la represión de la libertad de expresión. Todo ello muestras de la gran fragilidad de la democracia en el mundo.

La secretaria general de la CSI, Sharan Burrow, valora así la situación: «Estas amenazas hacia los trabajadores, nuestras economías y la democracia eran endémicas en los lugares de trabajo y en los distintos países ya antes de que la pandemia de la COVID-19 viniese a trastocar vidas y medios de subsistencia. En muchos países, la represión existente contra los sindicatos y la negativa de los gobiernos a respetar los derechos y establecer el diálogo social ha dejado expuestos a los trabajadores a la enfermedad y la muerte (…) Estamos viendo que algunos países van incluso más lejos. Con la excusa de las medidas adoptadas para combatir la pandemia del coronavirus, están avanzando en su agenda contra los derechos de los trabajadores (…) El Índice es algo más que una simple lista de violaciones. Constituye un claro reflejo del déficit de derechos que hemos de corregir para construir el nuevo modelo económico que necesita el mundo cuando se recupere de la pandemia de COVID-19. Debería ser una economía global resiliente, que se apoye en un nuevo contrato social: un nuevo compromiso con los derechos en el trabajo, inversiones renovadas cumpliendo con el Estado de derecho, y sentar las bases para la democracia en los lugares de trabajo».